Restaurante Latores, Asturias

Hace mucho que tenía pendiente colgaros esta esta entrada.
Si bien este restaurante lo tenía como uno de los proscritos después de una muy mala experiencia hace unos años, en los últimos tiempos después de comer una boda y un par de fiestas de amigos y familia he tenido que cambiar radicalmente mi opinión y no sabéis lo que me alegro.
Para empezar el sitio es muy bonito y acogedor, se entra directamente a la sidrería dónde podemos tomarnos algo mientras esperamos para pasar a comer a uno de sus comedores o tapear algo allí mismo.
Para todo los que tenéis niños cosas a tener en cuenta, tienen unos columpios muy majos en el patio  al lado del merendero y un castillo hinchable permanente en el hall de entrada. A mí personalmente esto no me afecta, pero sí que es un criterio de elección de restaurante para muchos padres.

La comida fue en plan de tapas seleccionadas, porque como podéis ver las tapas no son cualquier cosa.  Y os pongo una foto del pan para que veáis que nunca se me suele olvidar, porque lo considero algo muy importante.


Tenemos una ensalada de ventresca de bonito que estaba deliciosa a mi padre le encantó.


Una tabla de cecina con queso de cabra caramelizado, que no por común estaba menos buena. Hay que destacar que había dos tipos de cecina, para tener para todos los gustos.


Unas tablas de frituras variadas que estaban también buenísimas, desde las gambas a la gabardina hasta los calmares que estaban muy tiernos. y algo que no suelen poner en las tablas de entremeses calientes, nuggets de pollo. Las croquetas caseras que en este restaurante las hacen de bechamel y como Dios manda, nada de croquetas de puré de patata. (¡¡¡Muerte a las croquetas de puré de patata!!!, entendedme bien, no tengo nada en contra de que se hagan pero por favor que no las llamen croquetas, que las llamen fritos de patata con jamón. Crea falsas expectativas que después son muy decepcionantes). Acompañadas de salsa tártara y salsa barbacoa


Parrillada de carnes. Con un poco de todo.



Parrillada de pescados y mariscos. Después de vivir un par de años en Galicia echo en falta en esta parrillada muchas cosas, pero he de decir que las que había estaban buenas.


No sabía deciros cual de las dos parrilladas me gustó más, aunque yo me suelo decantar siempre por las de pescado.

De postre una tarta San Honoré de profiteroles que aunque he de confesar que no es una tarta que me encante. Tiene demasiada nata y crema que la hace súper empalagosa, sobre todo después de una comida copiosa, además esa exageración de nata y crema hace que el hojaldre se reblandezca  a la velocidad del rayo, y eso si que me resulta desagradable.

En este caso se notaba que estaba hecha del día porque el hojaldre estaba en su punto.



Volveremos como no, este es uno de los restaurantes a los que "casi" siempre es acierto seguro.

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