Restaurante Vistalegre Playa de la Griega Colunga Asturias

Hola a todos, hoy vuelvo para colgaros una entrada de restaurantes, que sé que os gustan para coger ideas para el fin de semana ahora que comienza el buen tiempo.

Este restaurante está en plena playa de a Griega en el concejo de Colunga. El día no acompañaba nada, de hecho amenazaba lluvia, de todas maneras el restaurante se llenó enseguida, está claro que tiene fama y sirven buena comida, porque se notaba que la gente acudía expresamente a comer.

Las fotos que os pongo corresponden a un plato del día de domingo.

La primera foto, indiscutiblemente será para el pan, estaba muy bueno, pero me resistí a comérmelo de primeras, porque los platos que veía salir prometían, con lo que toco moderación.

Comenzamos con un marmitako de verdel. Para aquellos que no sepan lo que es un marmitako, es un estofado de patatas con un pescado que habitualmente suele ser bonito o atún, pero en este caso era verdel, un pescado parecido a la caballa, aunque las rayas de su lomo son mucho más irregulares que las de ésta. Esto hace que se confundan mucho y que la gente utilice los dos términos indistintamente.


Para  los que nunca hayáis probado el verdel, no sabéis lo que os estáis perdiendo, el sabor es parecido al de los túnidos, como la melva, el atún o el bonito antes mencionados, pero para mí gusto es mucho más jugoso.

Si tenéis la oportunidad de ver este pescado en fresco, en la pescadería además es uno de los pescados más bonitos que he visto nunca.

Hacía frío y cuando llegó la sopera caliente llena del guisito nos abalanzamos sobre ella como pirañas. Estaban bien hechas, con mucho sabor, en su punto justo de calientes y con un regustillo picante ideal. Lo que mi madre denomina "alegres". Repetí de esto, siempre me han encantado los platos de cuchara y las patatas guisadas ya sea con carne o con pescado, no hay nada mejor.


De segundo unas carrilleras de ternera al vino tinto, estaban tan buenas como la pinta que tienen. El único problema que les encontré, es que para mi gusto estaban un poco saladas, pero me temo que esto es problema mío y no del restaurante, ya que soy yo la que cocina muy soso.

Las patatas estaban también buenísimas, eran naturales, no esa cosa horrible que te ponen en algunos restaurantes. Aquí tocó de nuevo aplicar la moderación que en verano está demasiado cerca.

Un flan de la casa con helado de vainilla, fue el postre del menú, me pareció raro que no diesen opción a elegir cuando tampoco era un menú de los tirados de precio, pero bueno, tampoco importa mucho porque estaba muy rico.

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