Restaurante Casa Laureano Teverga
El sábado pasado nos decidimos a visitar el último pueblo ejemplar de Asturias, el día no acompañó nada, llovió todo el rato. Pero en una tierra como la nuestra, si te quedas en casa por estos "pequeños" inconvenientes no haces nada.
Así que en pleno diluvio nos encaminamos a Teverga.
Después de unos cuarenta minutos de viaje llegamos a destino, dónde pudimos visitar los paneles conmemorativos del premio y tomarnos unas sidras entre chaparrón y chaparrón.
Y aquí llega el momento que afecta a este blog, nos fuimos a comer a Casa Laureano. Cuando entro en sitios como este me asalta la duda de que voy a encontrar. El aspecto del bar es el típico chigre de pueblo que no han renovado la decoración en años. Nos recibe el dueño, que fue el mismo que nos atendió por teléfono cuando llamamos a reservar, encantador, nos dice que tenemos la mesa preparada en el comedor.
Una peculiaridad de este restaurante es que hay que pasar por mitad de la cocina para llegar al comedor, es un poco raro pero me parece genial.
La cocina estaba limpia, ordenada y las señoras que había allí se notaba que sabían lo que hacían porque estaban super tranquilas a pesar de que el camarero nos dijo que se les acababa de estropear una de las cocinas. Desde luego cualquiera lo habría dicho a juzgar por la tranquilidad que allí se respiraba.
Cuando nos sentamos éramos los seis que habíamos dicho pero no nos acordamos de avisar que llevábamos dos niñas pequeñas, el camarero en un santiamén nos movió la mesa para hacer sitio a carricoche y demás cachivaches que llevan asociados los bebés.
Después de echar un vistazo rápido a la carta, nos decantamos por el menú del fin de semana, que fueron 18 euros por persona.
En los primeros nos dieron a elegir entre fabada, fabes con almejas, pote tevergano. Espero que alguno del resto de los comensales me añada los platos que me faltan.
Las fabas tenían un aspecto inmejorable, estaban enteras, mantecosas y con el caldo "trabadito", como tiene que ser, hasta mi ahijada con un año recién cumplido les dió el visto bueno.


El otro primero que probamos fue el pote tevergano, estaba buenísimo, en su punto, muy caliente, ligeramente picante, con compango más que de sobra para los cuatro que lo comimos. Hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto de un plato de pote.
Las fabas tenían un aspecto inmejorable, estaban enteras, mantecosas y con el caldo "trabadito", como tiene que ser, hasta mi ahijada con un año recién cumplido les dió el visto bueno.


El otro primero que probamos fue el pote tevergano, estaba buenísimo, en su punto, muy caliente, ligeramente picante, con compango más que de sobra para los cuatro que lo comimos. Hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto de un plato de pote.
En los segundos teníamos jabalí guisado, pitu de caleya, callos, cabritu guisado.
Aquí lo hicimos tan bien que os puedo poner una foto de todos los segundos, lo primero que os voy a poner es el "pitu de caleya" que fue lo comí yo.
Para aquellos que no sean de Asturias un "pitu de caleya" es un pollo que se cría en semilibertad comiendo básicamente lo que quiere, maíz, restos de verduras, caracoles, lo que pican por el prado, no comen pienso. No se les ceba, tienen bastante más edad que los pollos de supermercado, y hacen más ejercicio, con lo que su carne es más roja y más dura. Hay que cocinarlos más, pero merece la pena porque su sabor es incomparable.
Lo que veis en la fuente fue lo que me pusieron para mi solita, pero después de haber repetido de pote solo pude comer un trocito, una pena.
Los callos, tenían un aspecto muy bueno y hubieran sido mi elección de no tener el pollo. Estaban picantitos y picados muy menudos, lo que no suele ser habitual en los callos de los restaurantes.
He de decir que yo estoy muy mal acostumbrada, porque mi madre siempre ha hecho unos callos fantásticos, con lo que no me gustan los de la mayor parte de los sitios, y estos sin duda estaban para hincarles el diente.
También os puedo enseñar el cabrito y el jabalí. Y me diréis con razón que los platos guisados se parecen, son carnes bantante oscuras y cortadas pueden parecer similares, pero aquí el sabor de la materia prima es lo que da la diferencia en cada caso. Fueron del gusto de los comensales.Os pongo también una foto de las patatas que estabán ricas y acompañaban a todos los segundos.
De postres tarta milhojas, yogurt, fruta, arroz con leche, flan, tarta de queso. Os cuelgo foto de la tarta milhojas, de la que nadie se quejó.
Foto del arroz con leche, que fue lo que yo pedí, y estaba riquísimo, aunque he de confesar que yo nunca he sido mucho de arroz requemado, a mi me gusta más sin quemar, pero esta es una opinión muy personal, la receta tradicional es requemada.
Estaba muy bien cocido, tanto que el grano estaba casi deshecho y la leche había espesado mucho. Era una crema de arroz con leche. Para mi gusto le faltaba un poco de anís, que a mi me encanta ese gustito en el arroz.
Probé también el flan de queso, es uno de los mejores que he probado, me habría comido tres trozos solo por pura gula, cremoso, la cuenta de dulce, con un buen gusto a queso pero sin ser demasiado predominante, rico rico.
Foto del arroz con leche, que fue lo que yo pedí, y estaba riquísimo, aunque he de confesar que yo nunca he sido mucho de arroz requemado, a mi me gusta más sin quemar, pero esta es una opinión muy personal, la receta tradicional es requemada.
Estaba muy bien cocido, tanto que el grano estaba casi deshecho y la leche había espesado mucho. Era una crema de arroz con leche. Para mi gusto le faltaba un poco de anís, que a mi me encanta ese gustito en el arroz.
Probé también el flan de queso, es uno de los mejores que he probado, me habría comido tres trozos solo por pura gula, cremoso, la cuenta de dulce, con un buen gusto a queso pero sin ser demasiado predominante, rico rico.
Si todo lo que os cuento os ha gustado, no os perdáis el próximo fin de semana o el siguiente las jornadas gastronómicas de Teverga.










Comentarios
A la próxima me apunto.