Restaurante Los Llaureles Torazo, Asturias
Hoy os voy a hablar de un restaurante que tenía pendiente desde hace mucho tiempo, y que por unas cosas y otras no acabábamos de visitar, Los Llaureles.
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| Terraza (foto "robada"de su facebook) |
Para todos aquellos que queráis pasar un fin de semana en un ambiente agradable, o al menos queráis daros un homenaje con una buena mesa, no lo dudéis.
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| Vistas desde al comedor(foto"robada" de su pagina de facebook) |
Para todos aquellos que queráis pasar un fin de semana en un ambiente agradable, o al menos queráis daros un homenaje con una buena mesa, no lo dudéis.
El pueblo de Torazo en Cabranes es precioso, no en vano fue declarado Pueblo Ejemplar en los Premios Príncipe de Asturias del 2008, y este pequeño hotel restaurante tiene unas vistas preciosas y una comida impresionante.
Las fotos que os voy a colgar corresponden al bautizo de mi ahijada, no suelo colgar entradas de los sitios a los que me invitan, pero en este caso voy a hacer una excepción con el permiso de mis compadres.
El menú degustación que disfrutamos comenzó con una crema de calabaza asada con ajo y tomillo, estaba simplemente deliciosa, parece mentira que unos ingredientes aparentemente tan simples se pueda lograr tan buen sabor.
De hecho ya he comprado un trozo de calabaza para hacerla yo en casa, en unos días si me sale bien tendréis mi versión.
El banquete siguió con un plato de miniaturas mediterráneas, y con ellas una de las sorpresas del día.
Constaba de cuatro canapés, un dátil relleno de rulo de queso de cabra y costra de caramelo. Un tomatito cherry relleno de queso feta y nuez. Un maki de espinacas con pimiento, salmón ahumado y caviar de salmón.
Y por ultimo mi sorpresa, ver lo bien que maridan las fresas frescas con los boquerones en vinagre, ayudados claro está por una reducción de vinagre de Módena, me pareció super peligroso según lo vi, pero acabó resultando lo mejor del plato de canapés. Bien por vosotros chicos, hay que experimentar mucho para llegar a estas mezclas complicadas.
Rollos de calabacín rellenos de panceta queso provolone y langostino rebozado en pan rallado japonés con mahonesa de vino verdejo.
El pan rallado japonés, es un pan rallado especial que se compone solo de miga, y en copos un poco más grandes de lo habitual. Estaría más correcto calificarlo de pequeñas virutas de miga de pan con aspecto de astillas. Este pan queda super crujiente y no empapa, aparte de conferir un bonito tono dorado a los rebozados.
Y por ultimo mi sorpresa, ver lo bien que maridan las fresas frescas con los boquerones en vinagre, ayudados claro está por una reducción de vinagre de Módena, me pareció super peligroso según lo vi, pero acabó resultando lo mejor del plato de canapés. Bien por vosotros chicos, hay que experimentar mucho para llegar a estas mezclas complicadas.
Rollos de calabacín rellenos de panceta queso provolone y langostino rebozado en pan rallado japonés con mahonesa de vino verdejo.
El pan rallado japonés, es un pan rallado especial que se compone solo de miga, y en copos un poco más grandes de lo habitual. Estaría más correcto calificarlo de pequeñas virutas de miga de pan con aspecto de astillas. Este pan queda super crujiente y no empapa, aparte de conferir un bonito tono dorado a los rebozados.
Flor de setas y bechamel de boletus con foie micuit sobre mermelada de pimiento del piquillo. Un plato con tan buen sabor como presencia, es algo sutil y elegante.
Rulo de foie con queso de cabra gratinado con costra de azúcar y un chutney de mango, este fue el favorito de mi marido, yo solo me quedé con una curiosidad, qué llevaba el chutney de mango, ¿jengibre quizás?
Ensalada de nuez, bacon desgrasado, parmesano y acceto balsámico, una ensalada fresca que alguna vez he hecho en mi casa, pero el toque de queso parmesano le da un punto diferente, y la presentación en un vaso lo hace muy original.

Platos principales:
Merluza rellena de marisco sobre puré de guisantes dulces, una pena haber llegado tan llena a este plato, estaba estupenda, la merluza jugosa y tierna, el rebozado muy bien adherido a ella, el relleno estaba cremoso y con un intenso sabor a marisco, llevaba algo de paté de oricios y centollo. la dulzura de la crema de guisantes hacía un contrapunto delicioso.
Ahora que recuerdo, quiero destacar también que todos los platos estaban en su punto de sal, que es algo que no suele pasar en las comidas de los restaurantes.
Solomillo de cerdo albardado en bacon con costra de miel acompañado de salsa de setas y crema de pimientos del piquillo. Yo no había pedido carne, pero hice un huequito en mi estómago para probar esto, estaba tan bueno como parece, pero este plato me resulta menos original que los demás.
Postres:
Copa de chocolate líquido con pannacotta y cookies, muy rica, con un intenso sabor a chocolate negro, la única pega es que es tan fuerte que se come la pannacotta, yo aromatizaría la pannacotta con algo bien fuerte (naranja, menta, jengibre, yo a lo mio dando ideas, ji).
Brownie en su punto de chocolate negro con un sorbete de limón. Muy untuoso, sedoso en la boca, y el ácido del sorbete de limón que lo suavizaba, ideal.
Los niños tampoco fueron mal servidos, su menú comenzó con unas croquetas de jamón, que olían tan bien que apetecía robárselas del plato, aunque suene muy cruel.
Un buen punto a favor del restaurante, las croquetas llegaron en su punto de calientes, que es algo en lo que los chefs no se suelen fijar a la hora de llevar las croquetas a la mesa, y que tratándose de niños me parece esencial.

De segundo plato, algo que me encantaría hace 25 años, que narices algo que me encantaría ver en mi plato para cenar cualquier noche.
Unos espaguettis a la boloñesa, con un aceite de perejil y unas escamas de parmesano.
Una mini hamburguesa de buey acompañada de bastones de patata servidos con ketchup.
Y no me he olvidado del pan, lo había muy rico con vino tinto uno y pan blanco con cerveza y orégano.
Si después te vas a tomar el café y una copa de champagne a la terraza disfrutando de unos rayos de sol que el clima asturiano tuvo a bien regalarnos, no se le puede pedir más a la vida.
Rulo de foie con queso de cabra gratinado con costra de azúcar y un chutney de mango, este fue el favorito de mi marido, yo solo me quedé con una curiosidad, qué llevaba el chutney de mango, ¿jengibre quizás?
Ensalada de nuez, bacon desgrasado, parmesano y acceto balsámico, una ensalada fresca que alguna vez he hecho en mi casa, pero el toque de queso parmesano le da un punto diferente, y la presentación en un vaso lo hace muy original.

Platos principales:Merluza rellena de marisco sobre puré de guisantes dulces, una pena haber llegado tan llena a este plato, estaba estupenda, la merluza jugosa y tierna, el rebozado muy bien adherido a ella, el relleno estaba cremoso y con un intenso sabor a marisco, llevaba algo de paté de oricios y centollo. la dulzura de la crema de guisantes hacía un contrapunto delicioso.
Ahora que recuerdo, quiero destacar también que todos los platos estaban en su punto de sal, que es algo que no suele pasar en las comidas de los restaurantes.
Solomillo de cerdo albardado en bacon con costra de miel acompañado de salsa de setas y crema de pimientos del piquillo. Yo no había pedido carne, pero hice un huequito en mi estómago para probar esto, estaba tan bueno como parece, pero este plato me resulta menos original que los demás.
Postres:
Copa de chocolate líquido con pannacotta y cookies, muy rica, con un intenso sabor a chocolate negro, la única pega es que es tan fuerte que se come la pannacotta, yo aromatizaría la pannacotta con algo bien fuerte (naranja, menta, jengibre, yo a lo mio dando ideas, ji).
Brownie en su punto de chocolate negro con un sorbete de limón. Muy untuoso, sedoso en la boca, y el ácido del sorbete de limón que lo suavizaba, ideal.
Un buen punto a favor del restaurante, las croquetas llegaron en su punto de calientes, que es algo en lo que los chefs no se suelen fijar a la hora de llevar las croquetas a la mesa, y que tratándose de niños me parece esencial.

De segundo plato, algo que me encantaría hace 25 años, que narices algo que me encantaría ver en mi plato para cenar cualquier noche.
Unos espaguettis a la boloñesa, con un aceite de perejil y unas escamas de parmesano.
Una mini hamburguesa de buey acompañada de bastones de patata servidos con ketchup.
Y no me he olvidado del pan, lo había muy rico con vino tinto uno y pan blanco con cerveza y orégano.
Si después te vas a tomar el café y una copa de champagne a la terraza disfrutando de unos rayos de sol que el clima asturiano tuvo a bien regalarnos, no se le puede pedir más a la vida.
La próxima vez que vaya, no llevaré vestido ceñido, mejor ropa amplia para poder albergar a mi estómago después de comer. Y todo esto estando a régimen, es imposible adelgazar así.












Comentarios
Tiene todo una pinta estupenda,pero esa merluza,es lo que pasa que tanto aperitivo nos llena.A mi hay veces que me dan ganas de llevar un tuper.
Bueno voy a seguir fisgando.
Besines.
Un beso y gracias por visitarme.