Sidrería Casa Valle en Oviedo
La entrada de hoy corresponde a la Sidrería El Valle en la calle Manuel Pedregal de Oviedo.
Yo no soy de las asturianas especialmente forofas de la sidra que no saben beber otra cosa, aunque de vez en cuando me encanta, sobre todo por el verano en un campo o merendero al sol.
En determinadas zonas de Oviedo nos hemos pasado de un extremo al otro, mientras que en la calle Gascona cuesta encontrar algo que no sea sidra, en la calle Manuel Pedregal solo nos encontramos con vinaterías. No en vano en Oviedo Gascona es el boulevard de la sidra y la calle Manuel Pedregal se conoce como la calle de los vinos.
Pues entre tanta espina, una rosa. En la calle Manuel Pedregal encontraréis esta maravillosa sidrería, de las llamadas de toda la vida, aunque lleva aquí desde 1994 que parece antes de ayer porque he vivido ese año, pero cuando te paras a pensarlo ya han pasado 19 años, lo cual me hace plantearme lo vieja que empiezo a ser.
Ahora os empiezo a contar de los platos que degustamos.
Voy a empezar por el pan, que ultimamente siempre se queda para lo último, estaba demasiado bueno para mi, crujiente por fuera y tierno y jugoso por dentro.
Una vez alguien me preguntó porque hablaba siempre del pan, pues porque es algo que te ponen en la mayoría de los sitios sin preguntar, y que después te cobran bastante caro. Que para ellos dejarlo en la mesa supone una ganancia con esfuerzo mínimo, pues al menos que sea bueno como en este caso. Porque donde te cobran un euro por un bollo minúsculo y que encima esta como el corcho yo no vuelvo.
Comenzamos la cena por una ensalada, porque lo que os pongo corresponde a una cena, nos pusimos las botas.
Ensalada de jamón y foie con piñones, me encantó, el jamón por supuesto es de pato, y os preguntaréis de dónde se saca el jamón de pato, pues corresponde a las pechugas, que reciben un tratamiento de salado como el del jamón y el aspecto como podéis ver es muy parecido. Si aún no lo habéis probado no os lo podéis perder, sabe muy parecido al jamón de cerdo pero es quizá más profundo, tiene un sabor entre el jamón y la cecina, que a mi me encanta.
Por supuesto el jamón de pato casa a la perfección con el foie de pato y con los piñones y el dulce de las pasas.
Seguimos con las croquetas, que eran de jamón. Para los que sois croqueteros he de deciros que son de las mejores croquetas que me he comido en Oviedo ultimamente.
Tenían una bechamel muy jugosa, con bastante jamón de relleno y con un sabor a cocido, con lo que supongo que en algún momento de la elaboración emplearon caldo de hueso de jamón.
Calamares a la romana, crujientes por fuera, tiernos por dentro. Llegaron a la mesa calentitos, la verdad es que hacía mucho que no comía calamares a la romana.
Los calamares son de estas comidas simples de preparación, que en casa no me gusta demasiado hacer. Punto numero uno, porque saltan mucho en la sartén y siempre me acabo quemando, además de que ponen la cocina perdida.
Y además necesitan mucho aceite para freirlos, con lo que te manchan mucho aceite que después no utilizo, con lo que prefiero darles caña en los restaurantes.
Como plato estrella llegaron los tortos de maíz, los había de dos variedades, los de solomillo de cerdo con cebolla caramelizada y reducción de vinagre de Módena. Y los de morcilla matachana. No sé cual de los dos me gustó más. La verdad es que fue una cena realmente contundente, contando con que después tuvimos tarta casera de chocolate, de esta no os pongo foto, porque no es del restaurante.
Espero que os haya gustado y que visitéis esta sidrería. Es muy recomendable.






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