Visita a una batea
Las bateas (que veis en la imagen) son una estructura construida con madera de eucalipto, son flotantes, cosa que consiguen a base de unas celdas de acero cubiertas de poliéster, y para que no se las lleven las corrientes están ancladas al fondo con unas gruesas cadenas enganchadas a unas bases de hormigón en el lecho marino.
Cada batea tiene una superficie máxima de 500 metros cuadrados, de la que cuelgan máximo 500 cuerdas de 12 metros de largo.
Cada batea está perfectamente identificada con algo que ellos llaman matrículas, donde se especifica el dueño, así como el municipio al que pertenecen.
Lo más habitual es que las bateas sirvan para cultivar el marisco estrella en la zona, el mejillón, aunque también las podemos encontrar en la ría de ostras y de vieiras.
Los mejillones se alimentan de sustancias disueltas en el agua salada y lo hacen mediante el filtrado del agua de mar.
Una de las cosas que poca gente sabe es que no hay manera de reproducir el mejillón en cautividad, los pescadores tienen que ir a las rocas a coger las larvas de mejillón que en esta zona se llaman mejilla y que será lo que cultivarán a posteriori en las bateas.
Se sujetan a las cuerdas con un entramado de red de algodón biodegradable y se sumergen, a los dos o tres dias, la mejilla ya habrá creado sus pelillos o viso, y ya se prodrá agarrar por sí misma a la cuerda.
Se mantienen sumergidas durante aproximadamente unos seis meses. Pasado este tiempo, los pescadores han de izar estas cuerdas para proceder a lo que se conoce como desdoble, que es separar los mejillones en dos o tres cuerdas distintas, para que estando más separados puedan crecer más y dar la talla mínima de mercado.
Posteriormente las cuerdas son devueltas al mar por espacio de año y medio mínimo para que los mejillones crezcan.
Los barcos que se dedican a la recolección de estos mejillones llevan una grúa incorporada, porque en el momento de la recolección cada una de estas cuerdas tiene unos 200 kg en mejillón de tamaño óptimo.
Estos mejillones se separan de la cuerda, se criban se dividen en categorías y se llevan a la depuradora.
Momento en el que el ciclo de la batea comienza de nuevo.
Os pongo varias fotos, en las que veis las cuerdas están tomadas desde un fondo de cristal de un barco con lo que no se ven muy bien.
Por último, después de la sesión de turisteo, nos pudimos dar un homenaje de mejillones al vapor.
Estos mejillones de cocinan con un poco de agua, sal y una hoja de laurel, os puedo asegurar que acompañados de vino blanco estaban de muerte.
Un apunte más, los mejillones naranjas son las hembras y los de aspecto más blanco son los machos, y como en todos los mariscos, las hembras saben mejor que los machos.
Nos comimos dos bandejas de estas entre cuatro, solo quedaron las cáscaras, ainsss que rico madre.
Cada batea tiene una superficie máxima de 500 metros cuadrados, de la que cuelgan máximo 500 cuerdas de 12 metros de largo.
Cada batea está perfectamente identificada con algo que ellos llaman matrículas, donde se especifica el dueño, así como el municipio al que pertenecen.
Lo más habitual es que las bateas sirvan para cultivar el marisco estrella en la zona, el mejillón, aunque también las podemos encontrar en la ría de ostras y de vieiras.
Los mejillones se alimentan de sustancias disueltas en el agua salada y lo hacen mediante el filtrado del agua de mar.
Una de las cosas que poca gente sabe es que no hay manera de reproducir el mejillón en cautividad, los pescadores tienen que ir a las rocas a coger las larvas de mejillón que en esta zona se llaman mejilla y que será lo que cultivarán a posteriori en las bateas.
Se sujetan a las cuerdas con un entramado de red de algodón biodegradable y se sumergen, a los dos o tres dias, la mejilla ya habrá creado sus pelillos o viso, y ya se prodrá agarrar por sí misma a la cuerda.
Se mantienen sumergidas durante aproximadamente unos seis meses. Pasado este tiempo, los pescadores han de izar estas cuerdas para proceder a lo que se conoce como desdoble, que es separar los mejillones en dos o tres cuerdas distintas, para que estando más separados puedan crecer más y dar la talla mínima de mercado.
Posteriormente las cuerdas son devueltas al mar por espacio de año y medio mínimo para que los mejillones crezcan.
Los barcos que se dedican a la recolección de estos mejillones llevan una grúa incorporada, porque en el momento de la recolección cada una de estas cuerdas tiene unos 200 kg en mejillón de tamaño óptimo.
Estos mejillones se separan de la cuerda, se criban se dividen en categorías y se llevan a la depuradora.
Momento en el que el ciclo de la batea comienza de nuevo.
Os pongo varias fotos, en las que veis las cuerdas están tomadas desde un fondo de cristal de un barco con lo que no se ven muy bien.
Por último, después de la sesión de turisteo, nos pudimos dar un homenaje de mejillones al vapor.
Estos mejillones de cocinan con un poco de agua, sal y una hoja de laurel, os puedo asegurar que acompañados de vino blanco estaban de muerte.
Un apunte más, los mejillones naranjas son las hembras y los de aspecto más blanco son los machos, y como en todos los mariscos, las hembras saben mejor que los machos.
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| Mejillón macho |
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| Mejillón Hembra |
Nos comimos dos bandejas de estas entre cuatro, solo quedaron las cáscaras, ainsss que rico madre.











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