Eirado da Leña Pontevedra

Esta fue una cena especial, para celebrar el aniversario con mi chato, entonces me empeñé en ir a un sitio distinto y especial, no quería ir a tomarme unas tapas como si fuese un sábado cualquiera. De entre los muchos y buenos restaurantes del nove grupo gastronómico de Galicia, dónde se agrupan varios restaurantes de prestigio algunos de ellos con estrellas Michelin escogí uno. En este caso fue el Eirado da Leña en plena plaza de la Leña en el centro del casco antiguo de Pontevedra.

Me gustó mucho el sitio, un local con muy pocas mesas, ambiente intimo luz tenue, quizá demasiado. Y un servicio encantador.

Cuando llegamos ya teníamos sobre la mesa el primer plato del menú degustación, que eran las Pipas de girasol y calabaza salteadas, con sal en escamas, que estaban muy buenas y de las que no pude evitar abusar un poco antes de que llegara el pan. La foto la he tomado de su página web porque yo me olvidé hacer foto de las pipas.

Pan que por otra parte no tenía nada de destacable, mira por donde en un sitio que se supone de nivel, el pan no me gusta.









Después llegó lo que ellos denominaron “Mojito”, que se parecía a los cortantes que te ponen en las bodas entre el pescado y la carne. Era como un sorbete de lima con hierbabuena y el ron blanco venía en una jeringuilla, con lo que tú te echabas lo que querías. Yo me tomé la jeringuilla entera, me pareció una descortesía dejarlo allí, que bonitas disculpas pongo.

Después llegó la degustación de aceites de oliva virgen, en nuestro caso fueron arbequina y koroneiki, me gustaron los dos pero mientras que el arbequina era un punto fuerte y amargo en boca el koroneiki también era amargo pero sabía ligeramente a flores, me encantó.

Gracias a dios tardaron bastante en recogernos los aceites, con lo que me tome más aceite de la cuenta.

Anchoas Sanfilippo (hechas en el Eirado) con cremoso de tetilla, este fue el plato siguiente, para todos aquellos que piensen que es poca comida en los platos, han de tener en cuenta que es un menú degustación, y que tomamos nueve platos distintos en la misma cena tres de ellos postres, con lo que era demasiado para mí.








De todas maneras para los que os parezca poco tienen el menú degustación largo, que tiene dos platos principales carne y pescado.

Nosotros escogimos el corto, en el que tenías que elegir si querías carne o pescado.

“Foie” hecho en el Eirado, sopa de nectarias, flor de stevia, pétalos de violetas y reducción de Módena. Me gusta el foie, pero en muy pequeña cantidad, y le tenía mucho miedo a este plato, y puedo deciros que fue uno de los que más me gustó el toque de los caramelos de violeta junto al foie fue perfecto. A estas alturas yo ya estaba encantada, a mi que me gusta probarlo todo eso de que te pongan muchas pequeñas cosas y probar y probar me parce un gusto.

Sepia encebolladisima, que no lo estaba tanto, tenían que probar la mía, básicamente era una sepia hecha a la plancha con un puré de cebolla confitada en el fondo y una reducción de salsa de tinta. A mi chato que no le gustan los chipirones en su tinta, ni la cebolla se estaba poniendo ya a remojo, pero fue algo tan sutil que pudo comérselo sin problemas.































Pasamos a los platos fuertes, a él que pidió carne le diron a escoger entre el rabo de toro que es lo que tenemos en la foto y otra cosa pero no me acuerdo bien de qué. A estas alturas casi podría decir que yo hice un menú largo, porque al pedir él la carne también la probé. Estaba tierno, deshuesado y buenísimo.

Para mi llegó un lomo de lubina hecho en su jugo sobre un puré que en principio pensé que era una parmentier de patata y me pareció súper soso, pero para mi sorpresa era un puré cremoso de coliflor, me encantó. Algún día me animaré cocinar este plato y ponerlo en el blog, porque es una delicia. 

Lo que veis por encima es ajo puerro confitado, aquí pienso que habría quedado mejor un ajo puerro cortado en juliana y frito, porque además le habría dado volumen al plato.

Requesón “Das Neves” con miel, y este fue el primer postre, el requesón delicioso, me recordó un poco al queso afuegalpitu de Asturias, me gustó. Procuré no acercarme mucho al fondo de la copa porque a mí el sabor a miel no me gusta nada, pero no hubo problema porque estaba en modo gelatina, y mi novio se ocupó de rebañar el fondo.

Frambuesa, coco y maracuyá, el segundo postre, de nuevo un problema, el coco, por suerte estaba en el fondo y disfruté mucho del resto, si hubiese sido vainilla me habría encantado, o leche merengada, yo dando ideas, no son tan exóticas pero…









Sabores y texturas del chocolate, esto era un brownie de chocolate caliente con helado de chocolate blanco, sobre una natilla aromatizado todo con canela, mi preferido de los postres, a pesar de que no soy fan del chocolate blanco.




No tuve mucha suerte en todos los postres había un componente que a mí no me va, y después me atrevo a decir por ahí que soy golosa, y tengo un montón de componentes dulces que no como.

Ahora el punto negativo, nos cambiaron los cubiertos con cada servicio de plato, eso hacía que la cena se alargase demasiado tardamos más de tres horas en hacer la cena, y el ambiente estuvo genial, pero se hace muy largo.

Todo ello regado con un buen vino albariño de la zona del Salnés, de hecho se produce a cinco kilómetros de mi casa. Volvería sin duda.

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