Restaurante A Meca A Illa D´Arousa
Hace unos días nos encaminamos a la isla de Arosa, para
cenar en un restaurante que nos habían recomendado. El sitio no decepcionó en absoluto.
El aspecto general era el de la mayor parte de los
restaurantes de pueblos pesqueros por aquí por Galicia. Decorados con temática
pesquera, bares pequeñitos,… buena comida.
Últimamente se ha puesto muy de moda en Galicia los
camarones, nunca los había visto en los años que lleva mi chato por aquí. Y
ahora proliferan en todas las cartas de los bares a los que vamos.
Personalmente a mi no me gustan, me parecen muy sosos, no
dejan de ser gambas cocidas, si los pelas, malo, porque se quedan en nada, y si
no los pelas peor, a mi no me gusta nada
masticar las cáscaras.
Así que nunca suele ser idea mía pedir estos bichos,
prefiero comerme dos langostinos o dos cigalas o dos gambones, que pelar 24
camarones, que son los que tienes que pelar para igualar un poco la cantidad.
Mucho trabajo para poca chicha.
Almejas a la marinera, una delicia, estaban bien hechas,
nada “chiclosas”, y la salsa era deliciosa, tanto que nos ocupamos de sacar de
allí todas las almejas primero, y después convertimos la cazuela en una bañera
llena de submarinos de pan que se iban empapando mientras nosotros comíamos otras
cosas. Como podréis ver la buena educación brilló por su ausencia, tanto
esfuerzo de mi madre cuando era pequeña, y de adulta me convierto en este ser indisciplinado,
pero que disfruta como si fuese una niña.
Os pongo una foto también del pan, que no me gustó demasiado
de sabor, pero que era super esponjoso , lo cual lo hacía el candidato ideal
para convertirse en submarino.
Mejillones al vapor, cuando la materia prima es de primera,
poco se debe hacer para mejorarlo, de hecho, la mayor parte de las veces la
osadía de mejorar lo perfecto se paga caro.
Zamburiñas a la plancha,
míticas de aquí, y que yo nunca había probado en ningún otro sitiofuera de esta zona, parece una
vieira de porte pequeño, aunque no es exactamente igual, ya que las dos valvas
del bicho son bastante planas, no como en la vieira, que una de las valvas es
más cóncava, para albergar al animal.
Hechas a la plancha con aceite de ajo, no se puede pedir
más, estaban de diez.
Pulpo, una y mil veces perfecto, no se puede mejorar.
Chipirones en su tinta, muy buenos acompañados de patas
fritas. Me sorprendió porque yo siempre suelo acompañar los chipirones en tinta
de arroz blanco, pero he de confesar que la combinación con patatas es muy
buena.
Fue el último plato en llegar a la mesa, cuando ya pensábamos
que estábamos llenos, pero resultó que
aún teníamos hueco para los chipirones.
Tema postres, eran pocos los postres de la carta, pero daba
igual, probamos el flan de café y el de queso. Estaban deliciosos no, lo
siguiente.
Solo os voy a contar una cosa de ellos, estaban tan buenos,
que en esa misma semana volvimos a La Isla para cenar en otro restaurante y no nos
pedimos postres, para poder volver a comernos el flan de queso de aquí.
Imaginaos que espectáculo ver entrar siete personas en un restaurante a las
once y media de la noche exclusivamente a
comer flan de queso.










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