Restaurante Serafín Zamora
Este es uno de los restaurantes, podríamos llamar de rancio abolengo de Zamora. No en vano abrió sus puertas en 1977.
Es ambiente es un poco antiguo, parece no haber cambiado desde entonces. Pero la comida está muy buena.
Nada más entrar nos recomendaron el cocido del día, que parecía el típico cocido maragato de garbanzos.
Lo tuvimos que rechazar porque con 32ºC en la calle, estaba la cosa como para comerse la sopa y el cocido, aunque es buenísimo.
Nos pusieron un entrante de paté, con un poco de caramelo por encima, la verdad es que me encanta el toque de dulce en el paté, pero prefiero la mermelada al caramelo, esa combinación del amargo del paté con el amargo del caramelo no me gustó demasiado.
Os pongo una foto de los primeros, una ensaladilla rusa y una ensalada de melón y nueces con yogurt, las dos muy ricas, y sobre todo frescas, que era lo que nos pedía el cuerpo.
Después de este buen comienzo, llegamos a los segundos que tampoco desmerecieron, para mi chati fue una trucha a la zamorana, que vendría a ser un híbrido entre una trucha a la gallega, por aquello de ajo arriero, y una trucha a la navarra, por estar frita con jamón, muy buena.
Para mí unas carrilleras que estaban deliciosas, pero si tengo que ponerles un pero, es que a mi me gusta limpiarlas de cartílagos y telillas antes de cocinarlas, y en este caso no estaban limpias, las limpié yo en el plato, es una pena, porque el sabor era delicioso, desde aquí este toque de atención, que tampoco cuesta tanto limpiarlas, y la sensación del comensal no tiene comparación.
De postre los dos nos decantamos por el flan casero que estaba muy bueno, con un detalle delicioso, el barquillo casero.





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