La comida rumana I Casa aldeleana

Cómo ya podéis ver por el título, esta entrada traerá cola, me pasé una semana en Rumanía, un país que considero que está aún por descubrir, que no conoce  su potencial para el turismo.
Pero cómo el tesoro gastronómico ya está ahí, os lo pongo para que disfrutéis aunque solo sea con la pinta.
En Rumanía son típicas las coles, como en la mayor parte de la comida centro europea, así como la nata agria (smantana), que le ponen prácticamente a todo, el resultado es buenísimo, hasta para mi chato que no le gusta ni una cosa, ni la otra. Estas fotos corresponden al restaurante Casa Ardeleana.

Os pongo una foto del pan, que estaba bueno pero no quisimos abusar, parecían rebanadas de brioche pero nada dulces, sabía bien, gracias a Dios después descubrí que tampoco había muchas salsas en las que empaparlo, y que no lo iba a echar de menos.

Sarmale con mamaliga
Comenzaremos con el plato típico de Rumanía, Sarmale con Mamaliga.
El Sarmale consiste en carne adobada con especias, mezclada con arroz y envuelta en hojas de col. Después va guisada, y cubierta con nata.
Acompañada de Mamaliga, que yo pensé en principio que eran dos moños de coliflor, y me pareció un poco redundante, pero para aquellos que no lo controlen la Mamaliga (como me pasaba a mi), es una especie de polenta, muy consumida por los italianos, se parece a las gachas, o a las papas que se consumían de antiguo en Asturias hechas con harina de maíz, estaba bueno y acompaña muy bien al Sarmale.
 Los trocitos de bacon ahumado que le ponen por encima son muy agradables de encontrar, es un bacon mucho más suave que el nuestro y con menos grasa.


















El siguiente plato es Ciorba de turba o sopa de tripas, algo nada apetecible para la mayor parte de la gente hasta que la prueban, yo tenía mucha curiosidad pero no me atrevía a pedirme un tazón de semejante entidad para mi sola, dado el poco apoyo que vi en mi churry y en mi cuñada.
Desde aquí le doy las gracias a Raquel, que en el tiempo que llevaba en Rumanía ya sabía dónde estaba lo bueno, la pidió para ella y me dejó probarla.

Riquísima, suave, alimenticia es buenísima el caldo está delicioso, con su punto de nata agria, pero sin el sabor fuerte de las tripas al cocer y sin ser tan intensa como nuestros callos.
En la cuchara podéis ver un callo de ternera entero, porque tenía tantas cosas para probar y tantas ganas de probarlo todo que no pude repetir, pero si no lo habría hecho.

Siguiente etapa una ensalada, parece normal, pero toda la comida allí sabe distinta, supongo que es función de las especias y los aliños.

Lo que vemos por encima es queso rallado, muchísimo queso, y dentro iba aliñada con yogur.
Tengo otra foto de interior, pero no os la voy a poner, porque una vez revuelto no se distingue nada.

Varza a la Cluj












A pesar de la pinta que tiene este plato, Varza a la Cluj (o col al estilo de Cluj, que era la ciudad que visitamos), para nada estaba malo, de nuevo la base del plato era de repollo, esta vez guisado.
Es el repollo más bueno que he probado nunca, para todos aquellos que no seáis fans de esta verdura he de deciros que no sabe exactamente como el repollo que todos conocemos, el sabor se diluye en un guiso con carne picada, pimientos, cebolla y tomate, muy condimentado y acompañado de nata agria con bolitas de pimienta, no podía dejar de comer, aunque intuía que este guisote podría traer un empacho considerable.

Mi gran sorpresa es que nos dimos un buen homenaje, porque comimos demasiado, pero no me pasó como muchas veces en España, que comes y te tiras toda la tarde repitiendo la comida y con ganas de morirte del empacho, no fue así.

Después de la copiosa comida vino una digestión relajada, quizá fue por el chupito de tuica, que nos dieron según llegamos como aperitivo. Al parecer es una especie de tequila casero hecho a base de ciruelas, la gran cantidad de azúcar de esta fruta hace que el contenido alcohólico de la bebida sea muy elevado, las malas lenguas hablan de que puede llegar hasta los 70º.
No debería confesarlo, pero al llegar descubrí con horror que nuestra habitación del hotel estaba enmoquetada, cosa que a mi alergia no le vino bien, a pesar de que estaba todo limpísimo.

Cuando llegamos al restaurante yo no era capaz de respirar correctamente, y fue tomar la tuica e inmediatamente sentí como si me estuviesen quemando con un soplete hasta el estómago, pero lo mejor del asunto fue la ascensión de ese calor por las vías respiratorias que se vieron despejadas y listas para degustarlo todo.
Os diré que la alergia no me dio más problemas en el resto de la semana. No quiero saber los grados que tenía aquello, pero descubrí que el aguardiente funciona mejor como digestivo tomado antes, que después.


Si, lo sé, es un simple filete de pollo empanado, pero no sé lo que tiene que no sabe igual, el pan rallado es mucho más crujiente y yo creo que lo maceran con algo antes de freírlo.

Llegados a este punto os cuento otra curiosidad acerca de la comida rumana, supongo que influencia comunista, todos los platos tienen un peso o unos mililitros aproximados por ración.

Parece algo muy raro según te lo tropiezas, pero os puedo asegurar que como turista es super útil cuando no entiendes muy bien lo que te dicen, saber que no estas pidiendo comida para doce siendo cuatro.
Los postres en Rumanía son un capítulo aparte, lo de la primera foto se llama papanasi cu gem si smantana, Smantana es la nata agria me quedó muy claro desde el primer día y papanasi son una especie de donuts caseros, calientes, cubiertos de mermelada de arándanos. Y por si no fuera poco lo buenos que están, encima tienen el detalle de no timarte con el agujerito, ya que la bola que veis encima es la masa que sacan del dichoso agujero, lo estoy viendo ahora y estoy salivando solo de pensar en esta delicia.
papanasi cu gem si smantana
Clatite cu branza de vaci si stafide
Los Clatite (una especie de crepes, calientes también) los había rellenos de varias cosas, en este caso es lo más típico que es rellenos de un queso fresco de la zona, un queso fresco no muy hecho, con bastante grano, poco desuerado, con uvas pasas.
Y de nuevo cubierto con nata agria y miel. No me gustan las uvas pasas, ni la miel...así a todo me puse a ello con mucho gusto. Con eso lo digo todo.

Para que podáis admirar este país no demasiado conocido, y la belleza de esta ciudad que es la capital de Transilvania, os pongo un par de fotos.
Buen provecho o como dirían los rumanos poftã bunã.




Comentarios

Funesmar ha dicho que…
Que panzada de comer que os pegasteis no??? jajajjajaja.... Me ha encantado la entrada, qué interesante todo!
Tilde ha dicho que…
Fue divertido comer todo eso, porque eramos cuatro, comiamos tres o cuatro tenedorados de cada, y nos cambiabamos los platos, la camarera debió de alucinar.
Entre eso, fotos a todos los platos y con flash porque había poca luz, y las caras que pusimos con la tuica, que no sabíamos que era tan fuerte...
Menuda pandilla jiiijijij

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