Restaurante Adega os Avós Pontevedra

Después de muchas horas de viaje conseguí llegar a Pontevedra, y en lo único que podía pensar al llegar era en comer algo, me servía cualquier cosa, y desde luego en este restaurante encontré mucho más de lo que me imaginaba.

Al lado de los jardines de Vicenti en pleno centro de Pontevedra, encontramos una terraza maravillosa, muy cómoda y con sombrillas, dónde corría una ligera brisa, lo cual con 32 grados es un lujo asiático. Y lo mejor aún estaba por llegar.
Los camareros, ya que nos atendieron varios estaban súper pendientes, súper atentos sin molestar, nos sirvieron rapidísimo, cosa que agradecí hasta el extremo, nos tomamos unas tapitas en la gloria.












Aquí tenéis unas fotos de las tapas, como nos apetecía comida un poco “guarrona” de esa que sirve para echar a perder el régimen, nos pedimos unas patatas con cuatro salsas, (que fueron queso azul, brava, rosa y ali-oli, todas ellas muy ricas).

Detrás unas setas al ajillo, que estaban buenísimas, y unos chipirones que fueron mi capricho del día, que estaban también muy ricos.
Como siempre foto del omnipresente pan, como ya he dicho muy bueno en Galicia, y en este caso cómo podéis comprobar nos pusieron muchas variedades distintas para que pudiésemos elegir.










El postre, este ya para compartir porque el hambre ya estaba saciada, esto fue pura gula, una copa de helado de tres sabores, turrón chocolate y limón, servido sobre filloa y con nata montada, un vicio.
Un restaurante para recomendar por atención y calidad, aunque no probamos su especialidad que al parecer son las tablas de embutidos y los jamones.

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