Los dulces en Eslovenia

Cómo podréis comprobar a mi las vacaciones me han dado para mucho en esos mundos de Dios, dentro de unos días os voy a poner la comida de Eslovenia, que he llegado a la conclusión de que aparte de rica es muy sana, por eso ellos son todos tan altos, tan guapos, tan delgados, que envidia más insana.
















Pero de momento, y para ir abriendo boca de una manera yo creo que excepcional, llegamos a Eslovenia a media mañana, con lo que se imponía aquello de desayunar otra vez y eso hicimos, en la primera cafetería que se nos puso a tiro.
















No tenemos mal gusto para nada, aquí tenéis un surtido de todo lo que nos encontramos, solo una cosa, no le saqué fotos al mostrador de los bombones porque me pareció un poco fuerte, pero desde luego se lo habrían merecido.
En cuanto al tema precios, os diré que muy parecido a lo que podamos encontrar al menos en Asturias o un poco más barato.
El servicio amabilísimo y lo que nos sorprendió mucho, todos con un dominio del inglés que hace tener mucha vergüenza. Nosotros esperábamos que poca gente se manejase en inglés, temíamos encontrarnos las cosas en ruso, no fue así.
Ljubljana es una ciudad altamente recomendable, segura, amable, pequeña (se puede recorrer a pie, al menos su parte más histórica), y si bien no lo vimos todo, si podemos decir que lo picoteamos todo un poco, y estuvimos un día y no completo.
Si os animáis a visitarla yo creo que se puede ver bien en dos o tres días, castillo y catedral incluidos.

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