Perritos calientes
Yo también le doy a la comida basura. El otro día me fui a mi clase de francés, y cuando llegué a casa me esperaban para cenar un par de buenos perritos calientes listos para darse un homenaje viendo series hasta las mil.
Mi querido novio lo tenía todo preparado, la cervecita, las salchichas fritas y esperando en la sartén, los panecillos tostados.
Se podía oler desde el rellano de la escalera, lo cual hizo que entrase en casa bastante más rápido de lo habitual.
En la foto no puede verse, pero como soy una friky de la cocina, y hasta en los pequeños detalles tiene que notarse, los perritos bajo esa inmunda capa de salsa llevan cebolla caramelizada con vino moscatel, lo cual hace que sea aún más dulce y de un intenso color caramelo, a ver quien dice que no a comer de vez en cuando frente al televisor, en buena compañía.
Para mí esto es una noche perfecta.

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