Croquetas de pollo
INGREDIENTES:
Restos de pollo guisado
Harina
Mantequilla(opcional)
Sal
Leche
Nuez moscada
Pimienta
Pan rallado
Huevo
PREPARACIÓN:
Para hacer esta receta yo suelo partir de las sobras del pollo guisado, el pollo se guisa igual que la carne, tenéis la receta de carne guisada colgada en este blog, y partiendo de los restos de ese pollo acostumbro a hacer las croquetas.
Para hacer esta receta yo suelo partir de las sobras del pollo guisado, el pollo se guisa igual que la carne, tenéis la receta de carne guisada colgada en este blog, y partiendo de los restos de ese pollo acostumbro a hacer las croquetas.
Esta es la típica receta de aprovechamiento, con las partes más feas del pollo y que nadie suele querer, las alas, el cuello, la carne que queda dentro de los trozos de espinazo...
Nos ocupamos de separar en un plato toda la carne de estas piezas separándoles la piel y los huesos, una vez limpia la carne la volvemos a añadir entre los restos del guiso y lo ponemos al fuego, añadimos una cucharadita de mantequilla si el guiso no fuese muy grasiento, si tiene mucho aceite entonces con lo que tiene le basta.
Rehogamos en el durante un minuto la harina, dejando que se fría a fuego no muy vivo (media potencia), pasado este tiempo comenzamos a añadir la leche, siempre a poquitos y comprobando que la masa no nos quede muy fina porque si no, no hay manera de darle forma a las croquetas.
Le añadimos la sal, la pimienta negra y la nuez moscada, un poquito de esta ultima porque es muy fuerte.
Dejamos hervir al menos durante 10 minutos, la bechamel para las croquetas, es algo que queda mejor cuanto más tiempo pase cocinándose, pero es muy latoso tirarse una hora revolviéndola.
La consistencia final ha de ser bastante gorda, para que al enfriar se ponga un poco más dura y le podamos dar forma.
Si nos pasamos con la leche el resultado será que las croquetas salen muy blandas y se nos rompen cuando intentamos darles forma de croqueta, y lo que es peor, después se revientan en la sartén ensuciando el aceite y salpicando muchísimo.
Una vez fría la masa, mejor si es de un día para otro, les damos forma, la mejor manera para esto es con las manos bien limpias, para los escrupulosos, guantes de látex de los de cirujano, que ya los venden en todos los supermercados. Cortamos porciones de un tamaño que nos parezca adecuado, puede que nunca antes las hubieseis cocinado, pero todos las habéis comido alguna vez, como para saber el tamaño. Las pasamos por pan rallado para que no se nos peguen a las manos, después por huevo y finalmente por pan rallado.
Listas para freír en abundante aceite de oliva bien caliente.
Estas croquetas aguantan muy bien el congelado, así que podéis hacer muchas de una vez, las ponéis en una bandeja después de rebozadas y así mismo al congelador, esto es para evitar que se peguen unas a otras, después cuando estén congeladas las pasamos a una bolsa.
Un secreto… las de la foto, son congeladas.

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