china

Nuestra ultima noche en Beijing, estábamos en el hotel, después de haber caminado mucho, y decidimos ir a cenar. Como no teníamos muchas ganas de tomar un taxi y tener que negociar con los taxistas, que en Beijing estaban empeñados en no poner el taxímetro, y cuando lo ponían acostumbraban a "perderse" todavía tenemos dudas de si voluntariamente o no.
Decidimos que preguntaríamos en la recepción del hotel donde poder comer algo por allí cerca, nos dijeron que no había ningún restaurante para occidentales en la zona, pero que si queríamos a 50 metros del hotel había un restaurante dónde solía ir a comer la gente del lugar. Para allá que nos dirigimos con un poco de duda acerca de la limpieza, cuando pasamos por delante de la puerta había un achica muy amable que nos invitaba a pasar, en chino.
La limpieza parecía correcta, de hecho después comprobamos, que al menos en el comedor era muy correcta. El problema ahora derivaba del idioma, nos enseñó la carta, con fotos gracias a dios, y los platos venían indicados con números, ideal para pedir nosotros. El único problema, es que como está todo picado no podíamos saber de qué era la carne del plato, por suerte la china sabía el mínimo inglés para distinguir entre beef, pig, chiken, ... suficiente para nosotros.

El resultado fue una cena estupenda en un ambiente muy acogedor con tres camareros chinos intentando desvivirse por atendernos, no me han tratado así en ningún restaurante en España.








En las fotos lo que pedimos, una especie de embutido de cerdo, muy bueno, con un ligero sabor como a nuestro criollo, pero en picante, de esto no nos avisó la camarera, pero tampoco fue mucho problema, nada que no pudiesen solucionar unas tshin-tao bien "bin"(cervezas, y lo de bin nos lo dijo la guia para pedirlas frías, porque les gustan las cosas del tiempo) tampoco sé si frío en chino se dice exactamente así, pero debe parecerse lo suficiente, porque no hemos vuelto a padecer la bebida del tiempo, que con el calor que hacía allí era caliente.
En el siguiente plato hay unos rollos de verduras envueltas en tofu, que había que mojar en varias salsas, estaba bueno, pero era un poco flojo al lado del resto de lo que nos habían servido, que estaba bastante especiado.
De nuevo las albóndigas de cerdo con zanahorias y pepino, para mí, estas albóndigas estaban mejores que las del restaurante de postín dónde comimos el pato laqueado.
Y unos noodles, con pollo y verduras que estaban buenísimos, es que llevaba todo el día de antojo, con ganas de comerme unos noodles, y cuando los vi en la carta no pude resistirme a ellos, hice muy bien en pedirlos.
No comimos postre, porque no suelen tener, no se estilan los postres, y los platos dulces están entre el resto de los alimentos.
Todo esto que podéis ver por el irrisorio precio de 81 yuanes para tres, eso son más o menos 8 euros por comer tres personas adultas hasta reventar, con un montón de cerveza y un zumo de jojoba, pedido por equivocación, pensando que era cerveza. Esmerada atención, y servicio. La única pena, no acordarme del nombre del restaurante.

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