Restaurante eseteveinte Oviedo
La comida comenzó con una degustación de aceite picual de Jaén acompañado con sal aromatizada con vinagre de Módena y los panes que podéis ver en la cesta uno era de multisemillas, el oscuro.
Y el más amarillo corresponde a pan de maíz con pipas.
Para beber nos tomamos un albariño muy rico de la zona de Cambados.
Seguimos con la patatas bravas que en realidad eran una milhojas de patatas bravas con salsa picante y mahonesa. para alguno de los comensales estaban demasiado picantes, pero a mi me parecieron perfectas. intentaré darme un trabajito con la mandolina a ver si consigo reproducirlas porque me parece que si también comemos con la vista este plato tiene una presentación preciosa.
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| Restaurante eseteveinte Patatas bravas |
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| Restaurante eseteveinte fish & pigs |
Lo siguiente lo denominaban fish & pigs, y consistía en unos fritos de pixín (rape) ligeramente adobados y fritos. y en el rebozado exterior contaban con una capa de cortezas de cerdo y los servían acompañados con una emulsión de su propio adobo. Este fue el plato que menos me emocionó. El rape es un pescado muy caro y delicioso y me parece que la preparación, aunque esté muy elaborado lo desmerece. El adobo se comía el sabor del pescado, lo había dejado con una textura muy blanda. Y el contraste de las cortezas super crujientes del rebozado y lo blando de la textura del pescado hacía que todo se deslavazase un poco. Podría decirse que este plato es muy original, pero si volviese, no lo volvería a pedir, sin estar malo, entiéndaseme bien.
Gyozas de pitu de caleya con guacamole. Como veréis la presentación es preciosa, y todo lo que lleve pitu de caleya para mi es un acierto. Todas las gyozas estaban coronadas con un puntito de guacamole muy suave y un trozo de nacho para aportarles el crujiente.
Lo que en Asturias denominamos pitu de caleya son en realidad pollos criados al aire libre pero no estabulados en un corral, sería el hermano semisalvaje del pollo de corral.
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| Restaurante eseteveinte Gyozas de pitu |
Antiguamente las casa eran bajas y entre ellas y comunicándolas con los prados y las huertas adyacentes existían las caleyas, que eran caminos rurales, por supuesto sin asfaltar y bordeándolos existían setos más o menos salvajes dependiendo del cuidado del propietario de la finca.
Por estos caminos es por donde se paseaban los pitos de caleya picoteando hierbas, caracoles y restos que encontraban por las inmediaciones, aunque también se alimentaban de manera artificial por verdura y peladuras varias que salían de las cocinas de las casas. esto hace que los pollos tengan una carne roja, casi como si fuesen piezas de caza y un sabor intenso. Por supuesto nada de vetas de grasa que aparecen en los pollos que se compran en los supermercados.
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| Restaurante eseteveinte Puntelette de langostinos |
Pasamos al siguiente Puntelette de langostinos, fue uno de los platos que más me gustó, la pasta orzo o puntelette estaba cocinada en su punto y el sabor era muy bueno. una vez más la presentación esmerada, los puntelette iban coronados con trozos de langostinos un alioli muy suave y un aceite de perejil, lo que veis por el borde el plato es arroz inflado, que daba un contraste de crujiente muy divertido.
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| Restaurante eseteveinte Lomo de vaca |
Lo siguiente fue un lomo de vaca con tres semanas de maduración en cámara, cocinado al punto, pero por efecto de la maduración la carne no sangra, acompañado por patatas variadas y berza (una especie de col típica de Asturias y con la que elaboramos el pote asturiano) en este caso frita.
Aunque no llegamos ni a los postres ni a los cafés nos sirvieron unos petit fours que eran unas tejas de almendra caseras con un ligero toque a limón que me encantaron
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| Restaurante eseteveinte tejas de almendra |
Ya había estado en otra ocasión y me había encantado este sitio. Pero creo que con el paso del tiempo los platos se han ido refinando y tomando más un cariz de nueva cocina, y las raciones han disminuido de cantidad.
No he sacado la foto del ticket pero salimos a 26 euros por cabeza y éramos 5 comensales.
Antes de acabar la critica de hoy he de desatacar el servicio atentísimo d e la camarera, de diez, pendiente de todo atenta amable da gusto tratar con camareros así.











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