Restaurante Casa Pablo en Puerto de Vega

Como os he tenido una temporadita abandonados hoy os cuelgo una de esas entradas que sé que os gustan a juzgar por la cantidad de visitas que reciben.
 
Hace unos días, y aprovechando los buenos días que nos dejó en Asturias el final del invierno decidimos seguir con nuestra ronda de visitas a los pueblos ejemplares de Asturias.
 
Para aquellos que no lo sepan cada año, dentro del certamen de los premios Príncipe de Asturias se otorga el premio al Pueblo Ejemplar. Para ello los pueblos que optan al premio se engalanan y arreglan con lo que si habitualmente es un placer visitar Asturias hacerlo en un pueblo ejemplar lo es aún más.
 
 
 
Aparte de poneros una foto de la placa que les acredita como Pueblo Ejemplar, os pongo otra foto de una vista de Puerto de Vega desde su puerto.
 
Parece mentira lo tranquilo que parece todo después de los meses de galernas que hemos sufrido. Detrás de la tempestad viene la calma.
 
 
Pero vamos a lo que nos ocupa, después de darnos una vuelta general y conocer un poco el pueblo, nos dispusimos a buscar dónde comer. La decisión estaba tomada pero era algo que yo aún no sabía.
 
Mi marido a la bajada había visto un restaurante donde ponían tapas, y en el tablón de las tapas había encontrado pulpo a feira y zamburiñas a la plancha. Le dije que era muy peligroso comer precisamente esas tapas que hemos comido por cientos en Galicia siempre con acierto. Pero la morriña pudo más que la prudencia  para allá que nos fuimos.
El restaurante se llama Casa Pablo. Nos atendieron dos camareros rápidos y diligentes, que nos trataron maravillosamente.
Las tapas llegaron rápido, bien de temperatura. Ninguna queja al respecto.
Comienzo por el pan, estaba tan bueno que tuve que contenerme para tener sitio para las tapas.







Estas imágenes se corresponden con el pastel de cabracho, estaba buenísimo. Es una media ración por consejo de la camarera, cosa que le agradecemos. Aunque así a todo nos pasamos pidiendo, porque no hubo manera de llegar al postre eso que vimos pasar unos cuantos con muy buena pinta.
 
Cuando en algún restaurante como un pastel de cabracho tan cremoso, jugoso y con tan buen sabor. Sé de antemano que el flan de la casa, ya sea el tradicional, el de café o el de queso será un acierto.



Cuando estábamos casi dando cuenta del pastel de cabracho llegaron nuestras zamburiñas. Una docena de zamburiñas perfectamente cocinadas a la plancha con su aceitito de ajo. Calientes, recién hechas, y a diferencia de las gallegas estas venían con el coral. No tengo muy claro porqué en Galicia lo quitan, lo mismo de las zamburiñas que de las vieiras.



Me encantaron, fueron mi tapa favorita. He tardado en descubrir este marisco, pero ha dado un salto para convertirse en uno de mis favoritos, me gustan más que sus primas grandes, las vieiras.

Pasamos al cásico de los clásicos de las tapas, el pulpo a feira. Estaba en su punto de cocido, con muy buen sabor y el toque justo de pimentón. Si he de ponerle una pega picaba muy poco, y mi marido le puso otra que le habían echado demasiado aceite de oliva virgen, para mí eso no supuso porblema alguno. Es el medio ideal para hacer submarinos de pan. No tengo remedio.


















 
 
 
Para recrear un poco el espíritu como fin de fiesta os dejo con una panorámica desde lo alto del acantilado de la playa de Barayo. Situada entre los concejos de Valdés y Navia es considera reserva natural parcial.
 
En la foto no se ve pero en la parte trasera existe un sistema de marismas y dunas que le hacen tener esta categoría de reserva parcial con un gran interés zoológico y sobre todo botánico.
 
El perfil de la playa tampoco se corresponde habitualmente con el que veis, porque la galerna se ha comido un tercio de la duna y ha allanado la playa quitándole el resalte natural que se forma por el oleaje.
 
No es fácil acceder a esta playa que no cuenta con servicios públicos, ni ningún tipo de chiringuito o socorrista. Solo se puede llegar a través de un empinado acceso a través del acantilado, que tampoco está muy cuidado, o una senda de más de media hora de caminata. Quizá por ello es un placer disfrutar de esta playa semi desierta aún en domingo y con buen tiempo.
 

Bizcocho de polenta, limón y romero

Este es un bizcocho muy distinto a todos los que os tengo acostumbrados, es muy denso y un poquíto ácido. Lo considero ideal para tomar con un café o un te a media tarde, no tanto para el desayuno para aquellos que os gusten las cosas suaves, porque el punto del limón os despertará de golpe ya a primera hora.

INGREDIENTES:
Para el bizcocho:
100 gr de harina de maíz
60 gr de polenta
70 gr de almendra en polvo
125 gr de azúcar
25 gr de mantequilla
2 huevos
2 yemas de huevo
25 gr de vermouth rojo
Ralladura de dos limones
Jengibre una cucharadita
Romero picado una cucharadita
15 gr de levadura química (Levadura de sobre)
Sal
Colorante alimentario verde

Para el almíbar:
Zumo de dos limones
medio vaso de agua, 100 ml
Romero
50 gr de azúcar
 PREPARACIÓN:
 En un bol batimos la mantequilla con el azúcar y vamos agregando los huevos batidos, el vermouth y la ralladura de dos limones, ponemos la polenta, la harina de maíz, con el romero, el jengibre, el colorante alimentario y la harina de almendra, hay que picar muy bien el romero.
Tenemos que ocuparnos en aceitar y enharinar bien el molde, que en este caso es un molde de cake de pyrex. Hacedlo porque tiende a agarrarse mucho a las paredes y después es muy dificil de desmoldar.
Horneamos a 170ºC con calor por arriba y por abajo durante 75/80 minutos.
 
Para el almibar ponemos el azucar y el agua con las ramas de romero y el zumo de dos limones, lo dejamos hervir unos minutos, y lo echamos por encima de la tarta en caliente pero colandolo para que no lleve romero.
 
Esta tarta aguanta bastante por el contenido en grasa de la harina de almendra.
 
No os especifico la cantidad de colorante alimentario porque depende de la variedad de uséis le dará más color o menos. Yo le puse en polvo, pero no e canso de repetir que prefiero el colorante en crema, se mezcla mejor en todas las preparaciones.
 
Por cierto feliz día de San Patricio a todos.
 
Este bizcocho me vaís a permitir que se lo dedique también a mi hermana porque hoy es su cumple.
 
¡¡Feliz cumple Al!!

 


 

Muffins de Violetas

INGREDIENTES: (Para 12 unidades)
130 gr de harina
20 gr de maizena
130 gr de caramelos de violeta
130 gr de nata
2 huevos medianos
Una pizca de sal
7 gr de levadura química (Esto es medio sobrecito)
Colorante violeta

Para el frosting:
125 gr de mantequilla
125 gr de azúcar glass
100 gr de chocolate blanco
Colorante violeta
Perlitas y otras decoraciones

PREPARACIÓN:
Precalentamos el horno a 180C°. Para ello yo lo pongo a tope de temperatura y rápidamente alcanza los grados necesarios.
 
En un bol batimos todos los elementos líquidos, en este caso la nata, los huevos y el jarabe que habremos hecho deshaciendo los caramelos de violeta en un poco de agua en el microondas.
 
Hay que tratar de que el jarabe no esté caliente sobre todo al añadir los huevos, si no queréis tener una tortilla francesa de violetas. Para evitarlo, aparte de esperar a que el jarabe temple, lo mezclamos primero con la nata, y después vamos incorporando uno a uno los huevos, no añadiendo el segundo hasta que el primero no está completamente mezclado.
 
En este momento es cuando le pongo el colorante. Lo uso en crema porque me gusta más ya que me parece más fácil de dosificar. Echad poquito siempre podemos ir añadiendo más, y hay que tener en cuenta que al agregar los secos se va a ir aclarando un poco.
 
 
Le vamos incorporando los ingredientes secos una vez tamizados para evitar grumitos, procurad incorporarlos por tandas, no todo de una vez, así os será  más fácil tener una mezcla homogénea.

En un molde para magdalenas, ponemos las cápsulas, yo las utilizo de unos 4,5 cm de diámetro (Para que os sea más fácil, las del número 8), y las llenamos hasta 2/3 de su capacidad para que no se desborden al crecer en el horno. Hay que tener en cuenta que después les vamos a poner frosting con lo que es preferible que nos queden bastante planas, a muy picudas.
 
A los 15 minutos las pinchamos con un palillo para comprobar que estén hechas por dentro y si es así las sacamos. Sino podéis dejarlas unos minutos más, pero siempre estando muy atentos.
 
Dejamos reposar las muffins dentro de los moldes durante 5 minutos para posteriormente pasarlas a una rejilla hasta que enfríen del todo.
Esto es muy importante, recordad que el frosting lleva mantequilla y chocolate, si las muffins están calientes se deshara nada más que las toque.
 
El frosting, es un frosting de chocolate blanco clásico. 
 
Derretimos el chocolate blanco al baño maría. Este chocolate no lo suelo derretir en el mico como hago con el negro, porque éste es mucho más delicado, ya que ni siquiera es chocolate, es manteca de cacao con leche en polvo. Esperamos a que temple para agregarlo al bol en el que habremos batido la mantequilla a temperatura ambiente con el azúcar glass e incorporamos igualmente un poco de colorante violeta hasta que os guste el tono.
 
Tenemos que enfriar un poco este frosting, yo lo hago con él ya metido en la manga. Pero no lo hagáis durante mucho tiempo, porque al llevar chocolate si está muy frío traba demasiado y no os saldrá por la boquilla.
 
Y ahora solo tenéis que dejar volar la imaginación para decorar vuestras muffins.
 
Desde aquí darles las gracias a los amigos de La violeta, por devolverme una vez más a la infancia con su sabor inconfundible.
 
 
 
 

Cordero Asado al Romero


INGREDIENTES: (Para dos personas)
1 paletilla de cordero de unos 1200 gr
Una rama de romero
5 dientes de ajo
Una cucharada de miel
Una cucharada de salsa de soja
300 ml de vino blanco
200 ml de vermouth rojo
sal
Pimienta
1/2 kg de patatas
2 Zanahorias
6 pimientos del piquillo

PREPARACIÓN:
Salpimentamos la paletilla de cordero y le ponemos romero en la bandeja del horno, junto con unos 5 dientes de ajo sin pelar.
 




Le ponemos la cucharada de miel, la de soja, el vino blanco y el vermouth.
 
Ponemos la tapa y va  al horno 4 horas a 150 ºC. Si no tenéis una fuente de horno con tapa podéis poner papel de aluminio.
 
La guarnición serán unas patatas cortadas en redondo con sal y pimienta. Hay que cocinarlas las dos ultimas horas. Y unas zanahorias torneadas que colocaremos en la bandeja del horno junto con el cordero también las dos ultimas horas. Es en este momento también cuando destaparemos el cordero para que se dore un poco y la salsa se concentre.

Cuando le falten unos 20 minutos para estar listo ponemos los pimientos del piquillo de bote, ya que no necesitan más tiempo.
 
Al cocinarlo a baja temperatura durante tanto tiempo, la carne queda muy jugosa porque no se deshidrata tanto y se desprende con mucha facilidad del hueso.

El resultado es un cordero dorado, con mucha salsa y un acompañamiento delicioso.

 
 
 
 

Limoncello

Hoy despedimos el primer mes del 2014, en este año que según los que nos dirigen será el ultimo de la crisis. Estemos más o menos de acuerdo con sus políticas, esperemos que acierten.
 
De momento para mí este 2014 está comenzando muy bien, lo cual ya es una enorme alegría después de un 2013 en el que parecía que todo se había parado. Así que para celebrarlo, hoy un poco de alcohol!!!
 
Este es un licor muy fácil de hacer y muy resultón cuando se lo sirves a los invitados. Es una manera muy fácil de quedar bien con algo que parece costoso y difícil de hacer, cuando en realidad es muy fácil y sabe muy bien.

INGREDIENTES:
Cascaras de 8 limones
Zumo de 3 limones
3 clavos de olor
480 ml vodka
75 gr azúcar

PREPARACIÓN:
Exprimimos tres limones y  vertemos el liquido en un cazo junto con 75 gr de azúcar y una taza de agua y tres clavos, removemos para deshacer el azúcar y dejamos que hierva 5 minutos.
 
Aparte en un recipiente ponemos el vodka y las cascaras de los limones, con precaución de quitar lo blanco, y lo dejamos reposar 48 horas en un lugar frío y sin luz.
 
Vertemos esta mezcla en el almíbar. Y se puede consumir en cuanto enfríe.

Para tomarse un capricho digestivo a media tarde, o tras una contundente comida.

Aprovecho para enseñaros dos de los vasos de chupito de la colección que comparto con mi marido.
Es algo que nos traemos de cada viaje porque pesa muy poco, abulta muy poco, y puede venir seguro metido en unos calcetines. 
¿Brindáis conmigo?
 
 
 
 

Celebrando el cumpleaños

Todo un logro, esta pequeña criatura mía ha cumplido ya cinco años. En estos cinco años mi vida ha cambiado  mucho, y quiero pensar que el blog un poco también.

Intento dedicarle más tiempo a  cada entrada, mejorar la redacción, mejorar la calidad de las entradas no dando cosas por hechas, y sobre todo mis fotos. De hecho ya he ido re-editando alguna de las entradas.
Si seguís a mi lado en esta aventura intentaré este año hacer alguna cosa nueva, cumplir algunas sugerencias que me ha venido haciendo la gente a lo largo de estos años.
No quiero dejar pasar la oportunidad de daros las gracias a todos aquellos que me habéis acompañado todos estos años, y daros la bienvenida a los nuevos.
¡Cinco años qué locura!. ¡Gracias por estar a mi lado!

Pastela marroquí

Esta es una receta muy fácil, básicamente es una empanada hecha con hojaldre que se compra ya hecho, con lo que tiene muy poco que trabajar, y resulta barata y exótica.
 
Además en esta receta  se pueden hacer todas las modificaciones que estiméis pertinentes.
 
En mi caso en lugar de piñones puse  pistachos ya que tenía una bolsa empezada.
 
Las uvas pasas las he sustituido por orejones, que también tenía empezados y además las uvas no me convencen demasiado. Podemos variar lo que no nos guste o incluso suprimirlo. En cuanto a las especias yo os recomiendo dejar las que vienen en la receta porque sale super delicioso con ellas. El cilantro lo puse natural picado, no en semilla.

INGREDIENTES: (Para 2 personas)
1 lámina de hojaldre
150 gr de pechuga de pollo
1 cebollas
50 gr de almendras picadas
30 gr de pasas
30 gr de piñones
1 diente de ajo
1 huevo
Aceite de oliva
1 cucharadita de comino
1 cucharadita de jengibre
1 cucharadita de curcuma
Unas cuantas semillas de cilantro
Pimienta negra
Canela
Azúcar glass
Sal

PREPARACIÓN:
Ponemos aceite de oliva en la sartén y rehogamos las almendras y el ajo picado.
Añadimos la cebolla cortada en juliana y dejamos unos minutos a fuego medio. Después incorporamos las pasas, los piñones y el pollo troceado y salpimentado. Ponemos las especias al gusto.
Dejamos cocinar a fuego suave y con la sartén tapada cinco minutos, después lo vamos a acabar de hacer en el horno, y si no el pollo se nos va a quedar muy seco.
Dejamos enfríar un poco y  lo desmigamos.
Dividimos la masa de hojaldre, en tres partes, ponemos una sobre papel vegetal, en la bandeja del horno. Cubrimos con la mitad del relleno. Ponemos la otra parte de masa de hojaldre y encima el resto de relleno
Terminamos con la última parte de hojaldre Pintamos con huevo batido.
Y metemos en el horno, precalentado, a 180º unos 25-35 minutos, hasta que se dore.
Dejamos que se enfríe un poco. Espolvoreamos con azúcar glass y canela y servimos.


 

Mermelada de melón

Esta receta es genial, os encantará a todos aquellos a los que os guste hacer mermeladas artesanas en casa.
El sabor es parecido al del cabello de ángel pero sin todas esas hebras que a mí particularmente me disgustan bastante.

Da un poco de pena poner melones que están en su mejor momento para hacer mermeladas, pero hay que hacerlo así si queréis que os salgan unas mermeladas y unas conservas estupendas. Yo tenía un melón delicioso de Melones Trigo de Villaconejos, y con este producto de calidad todo sale fantástico.

INGREDIENTES:
1 kg. de pulpa de melón
1/2 kg. de azúcar
1 limón

PREPARACIÓN:
Pelamos el melón, le quitamos las semillas y lo troceamos en dados. Lo ponemos en un recipiente, le añadimos el azúcar y lo dejaremos macerar unas 24 horas tapado y en la nevera. Soltará muchísimo líquido, pero que no os preocupe.

Lavamos el limón, lo secamos y pelamos sólo la parte amarilla.

Ponemos el melón, la piel del limón y el azúcar en una cacerola al fuego pasadas las 24 horas de reposo. Cocinamos a fuego unas dos horas removiendo frecuentemente. Una vez que la preparación tenga la consistencia de una mermelada, retiramos la piel de limón y la ponemos en recipientes esterilizados.

Con esto podemos tener un desayuno genial, y tampoco es mucho trabajo. Animaos porque repetiréis.







Albóndigas en caldo aromático de coco.

No es ningún secreto que desde mi luna de miel me he convertido en una auténtica fan de la comida tailandesa, por eso cuando ví a Gordon Ramsay en la tele preparar estas albóndigas allí me aposté con lápiz y papel a tomar notas.
Por supuesto todo esto se fue adaptando a nuestros gustos, y sobre todo a lo que somos capaces de encontrar en una ciudad pequeña, los alimentos "exóticos" requieren una compra especializada, no los tienen en todos los supermercados, aunque gracias a Dios cada día es más fácil dar con alga nori o con leche de coco.

INGREDIENTES:
300 ml de leche de coco
Ralladura de lima
1 Cebolla
2 dientes de ajo
Miga de pan
Leche
250 ml de caldo de pollo
Aceite de oliva
Chile seco
Sal
Pimienta
Semillas de cilantro
Semillas de cardamomo
Una cucharadita de cúrcuma
1 Palo de canela en rama
Hierba limón
Jengibre fresco

PREPARACIÓN:
Doramos en una sartén cebolla picada muy fina y los dos dientes ajo en un par de cucharadas de aceite de oliva. Cuando comience a tomar color le ponemos también un poco de chile seco.
Le ponemos sal y pimienta para que se pochen más rápido y comenzamos a preparar la carne de las albóndigas.
A la carne le incorporamos sal y pimienta, y la removemos bien para que nos quede uniformemente repartida.
Ahora nos queda poner en una taza un poco de miga de pan y remojarla abundantemente en leche, se lo añadimos a la carne, sin escurrir demasiado la leche y le ponemos la mezcla de cebolla con ajo y chile que a estas alturas tendra un bonito color dorado.
Lo mezclamos todo bien y les damos forma a las albóndigas, asegurandonos de que no quedan demasiado pequeñas ya que en ese caso se secan muy rápido, han de tener más o menos unos 4 cm de diámetro.
Ponemos en la sartén un poco de aceite de oliva y las freímos, en esa misma sartén y sin dejar de vigilar las albóndigas ponemos unas semillas de cilantro, y las semillas de dos o tres vainas de cardamomo, una cucharada de cúrcuma y un poco de canela. Dos chiles secos enteros y un poco de hierba limón, y finalmente un poco de jengibre fresco fileteado muy fino.
Les damos las vuesta a las albóndigas para que se doren del otro lado, incorporamos caldo de pollo y la leche de coco y dejamos hervir a fuego medio durante unos 10 minutos.
Apagamos el fuego y rematamos con ralladura de lima que le dará el toque fresco y ligero.
Acostumbraos a usar la leche de coco, le da  a los platos una textura similar a la de la nata pero con menos calorias y el sutil sabor a coco da un toque de dulzura que no se puede comparar con nada hecho con nata, cuanto más la uso más me gusta.
Finalmente ponemos también un poco de zumo de lima. Y unas hojas de cilantro para decorar.
Una cosa a tener en cuenta es que estas albóndigas aguantan bien el congelado, bien sea en el primer paso antes de la salsa o ya cocinadas por completo.

 

Truco: Cómo quitar el sabor a quemado de una comida

Hoy me he decidido a escribir esta entrada de un truco, porque por experiencia sé que es de las cosas que más os gusta y más visitáis.
 
Lo primero para evitar el sabor a quemado en una comida es tratar de que no se queme, ja ja estaréis pensando, si fuera así de fácil no tendría este problema. A veces en la cocina estos desastres se pueden evitar con un simple temporizador que nos recuerde cada cierto tiempo que tenemos que ir a controlarla, a quién no le ha pasado de olvidarse algo al fuego.
 
Cuando el desastre ya está hecho, tenemos que minimizar daños. Lo primero es retirar la cacerola del fuego y cerrar la puerta de la cocina y abrir la ventana. Si se ha quemado poco, puede "delatarnos "el olor y no el sabor en el plato, por eso hay que empezar por aquí.
 
Lo siguiente es ver qué y cuanto se nos ha quemado. Desgraciadamente hay comidas que saben mucho a quemado en cuanto se agarran un poco, como las lentejas, hay otras como los guisos que aguantan un poco más.
 
Tenemos que cambiar el alimento de cacerola, siempre sin revolver y por supuesto sin rascar el fondo, a veces por aprovechar un poco más de alimento seguimos arrastrando el desastre.
 
Hay que probar el sabor y añadir un poco de líquido al guiso. Si el sabor a quemado es leve, se puede solucionar un poco con rodajas gruesas de patata que absorberán el olor, después solo tenemos que sacarlas.
 
Aunque no lo penséis, unas hojas de lechuga también pueden serviros con esto, hay que añadirlas, dejar que se cuezan un poco y sacarlas.
 
Con respecto a la olla pegada hay que poner agua en ella y un poco de detergente líquido, para que lo pegado se suelte. NUNCA  y digo nunca hay que rascar el fondo de la olla si no queréis que el siguiente guiso se agarre también.
 
Si está muy adherido podéis probar a volver a ponerla al fuego con el agua y el detergente, pero para esto la ventana siempre abierta porque se incrementará el olor a pegado.
 
A veces el problema no es tanto el olor a quemado como el regusto amargo que le queda a la comida, esto podemos arreglarlo con un poco de bicarbonato. Yo lo utilizo también cuando algún guiso se queda amargo por exceso de pimiento verde por ejemplo. Hace mucha espuma, y tenéis que tener una cacerola amplia porque si no se os desbordará, pero cuando ésta desaparece el amargor en parte también se va con ella.

Feliz año. Para empezar, Porrusalda para todos.

Empezamos un nuevo año, y con él comienzan los propósitos que con mucha suerte se cumplen hasta marzo. En mi caso cuidarme un poco, porque como mucho y de cosas muy grasientas. Si unimos este propósito al de ser un poco más formal con mi ritmo de entradas, explica como comenzamos este año.

Esta porrusalda a mí me gusta en versión crema, aunque puede servirse también sin batir. No me digáis que no agradeceríais un platito de esta rica crema para recuperar de los excesos en comida y bebida de fin de año.

 
INGREDIENTES: (Para 4 personas)
300 g de puerros
100 g de patatas
100 g de zanahoria
1 cebolleta
60 ml de aceite de oliva
Una pizca de sal

PREPARACIÓN:
Yo voy a cocinarlo todo en la olla rápida, porque dispongo de ella y así se hace todo enseguida, pero podemos hacerla de igual manera en una cacerola normal, teniendo en cuenta que debemos darle tres cuartos de hora de cocción en lugar de 10 minutos. Y que debemos ponerle un poco más de líquido.

En una cazuela ponemos el aceite junto con la cebolleta cortada en en trocitos pequeños para cocinarla a fuego suave. Cuando esté cocinada y blandita, añadimos la patata pelada limpia y cortada en trozos irregulares y la zanahoria en rodajas, rehogamos el conjunto y mojamos con agua o caldo justo hasta cubrir las patatas. (Yo le puse caldo de pollo que siempre tengo congelado para estas cosas).

Una vez que comienza a hervir añadimos los puerros limpios y troceados, agregamos una pizca de sal, tapamos la olla y dejamos hervir a fuego suave durante 10 minutos. Cuando las patatas y puerros estén cocidos sacamos del fuego la cazuela, ponemos a punto de sal y tapamos con una tapa la cazuela y que repose un poco la purrusalda. 




Servimos tal cual o pasando la purrusalda por la batidora ya que es un plato también muy rico haciéndolo en forma de crema o de puré. Esta preparación admite como acompañamiento unos trocitos de bacalao desmigado y cocinado en el propio potaje. Y  para épocas de frío una versión más contundente con costilla cocinada a la vez que las patatas. 


En mí caso la podéis ver con un huevo escalfado, aún poco cocinado por dentro, y unos bastones de pan frito.

Os he hecho las dos versiones para que podáis elegir la que más os guste. Yo me quedo con la triturada.

Un abundante plato de esto con el huevo es plato unico, porque tiene todo lo que podamos necesitar, proteínas, vitaminas, minerales, hidratos de carbono... Para uno de esos días vagos en los que da pereza hasta masticar.

Crema de espárragos blancos y aguacate

INGREDIENTES: (Para dos raciones)
1 bote de espárragos de 500 gr
Un aguacate
Media cebolla
Medio puerro
Morcilla de Burgos Ríos (Opcional, para acompañamiento)
Sal
Aceite de oliva

PREPARACIÓN:
Este es un plato un poco distinto, para todos aquellos a los que les gusten los platos de cuchara y cuidarse un poco antes de que lleguen las comidas altamente calóricas de las navidades.
 
Esta podría ser una receta casi de Flasarius Cheff.
 
En una cacerola ponemos a fuego suave, en un par de cucharadas de aceite de oliva la cebolla y el puerro picados muy finito. Les agregamos un poco de sal, para ayudarles a expulsar el agua y que empiecen a freírse antes.
 
Pasados unos minutos, la cebolla y el puerro se habrán quedado transparentes y es en ese momento, antes de que empiecen a dorarse, cuando incorporamos el bote de espárragos con todo su líquido. Lo dejamos hervir todo junto unos 5 minutos y lo pasamos al vaso de la batidora junto con el aguacate pelado.
 
Batimos, lo que nos dará una crema untuosa y ligera, si os queda muy espesa podéis añadirle un poco de agua sin ningún problema.
 
A la hora de servir yo la puse acompañada de unas rodajas de Morcilla de Burgos Ríos a la plancha. Para ello yo las pongo en una plancha, cortada en rodajas sin piel y a fuego muy suave. No hace falta añadir aceite porque la morcilla soltará su grasa, y en unos minutos se pondrán crujientes por fuera  sin deshacerse. Cocinadas de esta manera además pierden parte de la grasa, haciendo en conjunto un plato más ligero.