Postres músicos. Bombones de frutos secos

La verdad es que no tengo ni idea de porqué este tipo de postre se llama así. Los he metido en postres, aunque en realidad no lo son, deberían denominarse petit fours, que son esos pequeños bocaditos dulces que se sirven después del postre junto con el café.

INGREDIENTES:
75 gr de  chocolate de cobertura negro.
10 gr de margarina
Frutos secos variados
Sal
Canela
Nuez moscada
Pimienta negra
 
PREPARACIÓN:
Fundir las ¾ partes del chocolate junto con la mantequilla (lo más fácil es hacerlo en el micro con la función descongelar), atemperar con el ¼ restante y cuando este tibio lo ponemos montoncitos sobre la lámina de silicona. Si no tenéis lámina de silicona, os recomiendo papel de horno, mejor que papel de aluminio.

Antes de que endurezca poner sobre el chocolate lo que os apetezca, en mi caso hay pipas de calabaza, trozos de almendra, trozos de orejones, pepitas de chocolate blanco, arándanos secos, coco, uvas pasas, trocitos de nuez y  trozos de avellana. Podéis hacerlo con todas estas cosas, solo con algunas, o con cosas similares que os gusten más, cacahuetes, pistachos, anacardos, nueces de macadamia, higos secos, gominolas...y así hasta el infinito.
 
Como contrapunto para que no sea tan dulce le he añadido un poco de sal en escamas, un poco de pimienta negra, canela y nuez moscada.
 
Les he puesto un palito para que se puedan coger sin mancharse, estos palitos se encuentran fácilmente en tiendas de repostería, pero si no dais con ellos os valen unos mondadientes, o unos palos de los de las brochetas.
 
Se pueden dejar enfriar a temperatura ambiente o podéis ayudarlos metiéndolos un par de horas en la nevera o unos minutos en el congelador.
Conviene en estos casos sacarlos unos minutos antes de servir para que no estén como piedras.


Restaurante Los Llaureles Torazo, Asturias


Terraza (foto "robada"de su facebook)
Hoy os voy a hablar de un restaurante que tenía pendiente desde hace mucho tiempo, y que por unas cosas y otras no acabábamos de visitar, Los Llaureles.
 

Vistas desde al comedor(foto"robada" de su pagina de facebook)















Para todos aquellos que queráis pasar un fin de semana en un ambiente agradable, o al menos queráis daros un homenaje con una buena mesa, no lo dudéis.
 
El pueblo de Torazo en Cabranes es precioso, no en vano fue declarado Pueblo Ejemplar en los Premios Príncipe de Asturias del 2008, y este pequeño hotel restaurante tiene unas vistas preciosas y una comida impresionante.
 
Las fotos que os voy a colgar corresponden al bautizo de mi ahijada, no suelo colgar entradas de los sitios a los que me invitan, pero en este caso voy a hacer una excepción con el permiso de mis compadres.

 
El menú degustación que disfrutamos comenzó con una crema de calabaza asada con ajo y tomillo, estaba simplemente deliciosa, parece mentira que unos ingredientes aparentemente tan simples se pueda lograr tan buen sabor.
 
De hecho ya he comprado un trozo de calabaza para hacerla yo en casa, en unos días si me sale bien tendréis mi versión.

 
El banquete siguió con un plato de miniaturas mediterráneas, y con ellas una de las sorpresas del día.
Constaba de cuatro canapés, un dátil relleno de rulo de queso de cabra y costra de caramelo. Un tomatito cherry relleno de queso feta y nuez. Un maki de espinacas con pimiento, salmón ahumado y caviar de salmón.

Y por ultimo mi sorpresa, ver lo bien que maridan las fresas frescas con los boquerones en vinagre, ayudados claro está por una reducción de vinagre de Módena, me pareció super peligroso según lo vi, pero acabó resultando lo mejor del plato de canapés. Bien por vosotros chicos, hay que experimentar mucho para llegar a estas mezclas complicadas.


Rollos de calabacín rellenos de panceta queso provolone  y langostino rebozado en pan rallado  japonés con mahonesa de vino verdejo.
El pan rallado japonés, es un pan rallado especial que se compone solo de miga, y en copos un poco más grandes de lo habitual. Estaría más correcto calificarlo de pequeñas virutas de miga de pan con aspecto de astillas. Este pan queda super crujiente y no empapa, aparte de conferir un bonito tono dorado a los rebozados.

 
Flor de setas y bechamel de boletus con foie micuit sobre mermelada de pimiento del piquillo. Un plato con tan buen sabor como presencia, es algo sutil y elegante.


Rulo de foie con queso de cabra gratinado con costra de azúcar y un chutney de mango, este fue el favorito de mi marido, yo solo me quedé con una curiosidad, qué llevaba el chutney de mango, ¿jengibre quizás?


Ensalada de nuez, bacon desgrasado, parmesano y acceto balsámico, una ensalada fresca que alguna vez he hecho en mi casa, pero el toque de queso parmesano le da un punto diferente, y la presentación en un vaso lo hace muy original.

Platos principales:
Merluza rellena de marisco sobre puré de guisantes dulces, una pena haber llegado tan llena a este plato, estaba estupenda, la merluza jugosa y tierna, el rebozado muy bien adherido a ella, el relleno estaba cremoso y con un intenso sabor a marisco, llevaba algo de paté de oricios y centollo.  la dulzura de la crema de guisantes hacía un contrapunto delicioso.

Ahora que recuerdo, quiero destacar también que todos los platos estaban en su punto de sal, que es algo que no suele pasar en las comidas de los restaurantes.



Solomillo de cerdo albardado en bacon con costra de miel acompañado de salsa de setas y crema de pimientos del piquillo. Yo no había pedido carne, pero hice un huequito en mi estómago para probar esto, estaba tan bueno como parece, pero este plato me resulta menos original que los demás.


Postres:
Copa de chocolate líquido con pannacotta y cookies, muy rica, con un intenso sabor a chocolate negro, la única pega es que es tan fuerte que se come la pannacotta, yo aromatizaría la pannacotta con algo bien fuerte (naranja, menta, jengibre, yo a lo mio dando ideas, ji).

Brownie en su punto de chocolate negro con un sorbete de limón. Muy untuoso, sedoso en la boca, y el ácido del sorbete de limón que lo suavizaba, ideal.



Los niños tampoco fueron mal servidos, su menú comenzó con unas croquetas de jamón, que olían tan bien que apetecía robárselas del plato, aunque suene muy cruel.

Un buen punto a favor del restaurante, las croquetas llegaron en su punto de calientes, que es algo en lo que los chefs no se suelen fijar a la hora de llevar las croquetas a la mesa, y que tratándose de niños me parece esencial.

De segundo plato, algo que me encantaría hace 25 años, que narices algo que me encantaría ver en mi plato para cenar cualquier noche.

Unos espaguettis a la boloñesa, con un aceite de perejil y unas escamas de parmesano.
Una mini hamburguesa de buey acompañada de bastones de patata servidos con ketchup.

Y no me he olvidado del pan, lo había muy rico con vino tinto uno y pan blanco con cerveza y orégano.


Si después te vas a tomar el café y una copa de champagne a la terraza disfrutando de unos rayos de sol que el clima asturiano tuvo a bien regalarnos, no se le puede pedir más a la vida.
 
 La próxima vez que vaya, no llevaré vestido ceñido, mejor ropa amplia para poder albergar a mi estómago después de comer. Y todo esto estando a régimen, es imposible adelgazar así.
 

Lasaña de verduras con bechamel de vino albariño

INGREDIENTES:
Para el guiso de Verduras:
Medio bote de cebolla frita de Eurocebollas
1/2 calabacín pequeño
1/3 de berenjena
1 bote de champiñones pequeño
2 cucharadas de aceite de oliva
100 ml de albariño
1 diente de ajo machacado
1 cucharada de salsa de soja
1 cucharada de salsa worcestershire
una cucharadita de albahaca
1 cucharadita de orégano

Para la bechamel:
100 ml de leche entera
100 ml de vino albariño
1 cucharada sopera de harina
2 cucharadas de aceite de oliva
Sal
Pimienta
Nuez moscada.

Para el montaje:
2 lonchas de queso de sandwich
8 placas de canelones
Aceite de oliva
Sal


PREPARACIÓN:
Se hace relativamente rápido y nos permite ir poniendo varios pasos a la vez.
Ponemos una cacerola al fuego con abundante  agua, una cucharadita de aceite de oliva y un poco de sal, para hervir las placas de pasta. Cuando comience a hervir solo nos queda cocinarlas el tiempo que nos indique el envase.
 
Sacamos para un recipiente con agua fría para pararles el hervor y después reservamos entre capas de papel absorbente para que no tengan restos de agua.
 
Ponemos en otro fuego una sartén con el aceite de oliva y el diente de ajo machacado, cuando empiece a tomar color le incorporaremos el medio de bote de cebollas fritas Eurocebollas y esperaremos a que se consuma todo el líquido que soltarán. Entre tanto nos dará tiempo a picar el calabacín y la berenjena. Yo suelo lavarlas bien y ponerlas con al menos parte de la piel. En este paso hay que agregar también los champiñones. Dejamos que se fría todo junto unos minutos.
 
Mientras la pasta se va cociendo y el guiso de fríe nos ponemos con la bechamel. Para ello en una cacerola ponemos las dos cucharadas de aceite de oliva y sofreímos en ellas la cucharada de harina durante unos segundos. Es importante freír bien la harina sin que llegue a dorarse para que la bechamel no tenga luego sabor a harina.
 
Ponemos la leche y el vino calientes, los ponemos unos segundos en el microondas mientras se fríe la harina. Removemos vigorosamente para evitar que se formen grumos en esta primera etapa.
 
Volvemos a la sartén de las verduras que ya estarán blandas y sin líquido. Y les agregamos el vino, la salsa de soja, la salsa worcestersire, la albahaca y el orégano. Dejamos hervir unos minutos más hasta que el guiso se quede sin líquido y los sabores se mezclen bien.
 
Con todo listo nos queda el momento de preparar los platos, si queremos hacer raciones individuales o una fuente. Cuando es solo para dos personas como en este caso yo prefiero emplatarlos, queda más lucido para llevarlo a la mesa.
Esto es preferible emplatarlo en una cazuelita, ramenquin, o plato hondo resistente al horno, para que la bechamel no se desparrame mucho por el plato.
 
Ponemos un par de cucharadas de bechamel en el fondo del plato y sobre ellas la primera placa de pasta, encima el relleno de verduras y pasta de nuevo. Así hasta acabar con las placas de pasta.
Encima de la ultima capa de pasta ponemos otro par de cucharadas de bechamel y el queso.
 
En este caso puse unas lonchas de sandwich porque las tenía en la nevera, pero suele preferir queso rallado, el ideal,  el parmesano.
 
Decoramos el plato poniendo un poco más de bechamel en los laterales. Esta bechamel tiene varias funciones, la primera es darle un poco de cremosidad a la mezcla ya que como recordareis no le hemos puesto bechamel en las capas intermedias para que no se desparrame demasiado.
Además ayudará a que el plato se mantenga caliente por más tiempo.
 
Metemos en el gratinador del horno y en un par de minutos tendrá un precioso aspecto dorado. Ñam, ñam!!!
 



 

Quiche de morcilla peras y espinacas

Os habéis fijado en que hay determinados sabores que han nacido para ser degustados juntos como si de su media naranja gastronómica se tratase.
En esta receta van unos cuantos, la morcilla está enamorada de los piñones, y de las peras. La combinación es ideal no dudéis en ponerlos juntos como relleno de empanadillas, raviolis o cualquier otra cosa.
Las croquetas de morcilla con nueces son otra cosa que me vuelve loca, en general a la morcilla le gusta cualquier fruto seco, y la pera y la manzana.
Pasamos a la receta, el color no es ideal porque todos sabemos lo que hace la morcilla, lo deja todo negro. por eso le pongo una capa de rebanadas de pera encima.
De todas maneras esta receta es un poco liviana en cuanto a la cantidad de morcilla porque había algún niño y no quería que fuese muy fuerte.

INGREDIENTES:
1 Lámina de masa quebrada (En mi caso congelada)
1/2 bote de cebolla frita Eurocebollas
200 ml de nata
2 Peras conferencia grandes (También quedan muy bien las peras champion)
3 huevos grandes
1 morcilla moscancia grande
200 gr de espinacas
Piñones
Aceite de oliva
Pimienta
Sal
Nuez moscada

PREPARACIÓN: 
Con muchos de los pasos ya precocinados esta es una receta muy fácil que os hará quedar bien  en cualquier reunión.
 
En una cazuela ponemos un poco de aceite de oliva, un par de cucharadas y en ellas agregamos los piñones hasta que se tuesten, a continuación el medio bote de cebollas fritas, unas espinacas que pueden ser frescas o congeladas, la pera partida en trozos como de 1cm de lado. (La otra en láminas, la reservaremos para el final). Tapamos y dejamos al mínimo unos 10 minutos para que todo se cocine un poco.
 
Entre tanto preparamos la crema que hará de ligante.
Batimos en un bol los huevos con la nata, salpimentamos generosamente, también le pondremos un poco de nuez moscada, y la morcilla moscancia sin piel. Me gusta ponerla aquí porque queda más repartida en la mezcla.
 
Forramos un molde de horno con la masa quebrada, asegurándonos de cubrir bien el fondo y los laterales para después contener bien la crema y cocinaremos a horno fuerte unos 180ºC primero sin meterle nada durante 10 minutos, a esto se le llama cocinar en blanco, esto es para evitar que la masa se nos quede cruda, ya que no le daría tiempo a hacerse en lo que tarda en cuajarse la crema de morcilla.

Podéis ponerle unos garbanzos pasados de fecha para que las paredes no se caigan, estos garbanzos no se tiran, no os valen para cocinar pero si para hacer esto mismo unas cuantas veces más. Yo suelo tener garbanzos de estos siempre.
 
Echamos lo que tenemos en la cacerola por la superficie de la masa repartiéndolo bien, y por encima la crema y los filetes de pera. Lo volvemos a meter al horno esta vez serán unos 25 minutos, pero lo podéis pinchar un poco antes con un palillo para comprobar si está.

Quiche de morcillas piñones y peras


200.000 visitas. La tarta de Jorge

Tenía pensado hacer una tarta para celebrar las 200.000 visitas en el blog. Pero como tengo muchas recetas atrasadas en la recámara y además estamos a régimen en casa, os voy a poner una tarta, pero será la de Jorge.

Con la coincidencia además de que Jorge celebra el mismo día su santo y su cumpleaños, o como dicen en Juego de Tronos el día de su nombre.

Para todos aquellos que no reconozcáis la figura, se corresponde al lema y blasón de la Casa Lannister en Juego de Tronos, una serie que desde aquí os recomiendo, pero os recomiendo más aún los libros de R. R. Martin.

INGREDIENTES:

Para el bizcocho:
225 gr de mantequilla
4 huevos grandes
225 gr de azúcar
175 gr de harina
50 gr de cacao en polvo
Levadura en polvo (Un sobre)
Un pellizquito de sal
Ralladura de piel de naranja

Para el relleno:
75 ml de ron
Naranja confitada
Una tarrina de queso mascarpone de 250 gr
200 gr de nata para montar
2 cucharadas soperas de azúcar glass
200 gr de chocolate de cobertura
Las semillas de una vaina de vainilla.

Para la decoración:
Fondant  kelmy de distintos colores.

PREPARACIÓN:
Lo primero que vamos a  hacer es preparar el bizcocho, para ello ponemos en un bol la mantequilla punto pomada, esto es blanda por estar fuera de nevera un par de horas.
 
La mezclamos con el azúcar, removiendo fuerte con la ayuda de un batidor. Después ponemos los huevos uno a uno removiendo sin parar.
 
Una vez que ya tenemos esto bien mezclado incorporamos la harina, el cacao, la levadura en polvo y un poco de sal, aparte de la ralladura de naranja. Todos los ingredientes en polvo procuro pasarlos por un colador, ya que yo no tengo el aparato este tan molón que usan en la tele para tamizar. Pero con un colador se hace igual y no necesitamos comprar más cosas para atestar la cocina.

Otro consejo, no es recomendable meter batidores eléctricos, ni batir muy fuertemente en el paso de la harina. Aparte de porque lo pondréis todo perdido, porque el exceso de fuerza de batido en este paso deja los bizcochos con unos picos horrorosos cuando se cuecen, y esto es antiestético y nos dificultara al rellenado, ya que deberemos cortar el pico para que la superficie quede igualada.
 
Engrasamos con la ayuda de una brocha un molde de 28cm de lado, porque esta vez la quería cuadrada y un poco grande, y le ponemos una cucharada de harina que después repartiremos uniformemente retirando el exceso.
Horneamos a horno medio-fuerte, unos 180ºC con el calor por arriba y por abajo durante unos 25 minutos.

Los bizcochos suben mejor si tienen vapor en el horno, para aquellos que no tengan ventilador ni esas cosas en su horno, podéis poner un cacharrito con un poco de agua en el fondo del horno, así se evaporará y nos levará bastante el bizcocho. Dejamos enfriar sobre una rejilla.

En el tiempo que tarda en hacerse y enfriarse el bizcocho, podemos hacer el frosting, y el dibujo de la cobertura.

Para el frosting:
En un bol ponemos el chocolate a fundirse en el micoondas a baja temperatura, hasta que esté totalmente fundido y sin grumos.

En ese momento le incorporamos la naranja confitada que habremos partido en pedacitos y la habremos puesto a remojo en ron durante unos minutos. Ponemos solo la naranja, el ron que nos ha quedado lo usaremos luego para emborrachar el bizcocho. No lo he dicho pero según está la receta es una tarta para adultos, si hay niños en casa podéis sustituir el ron por un almíbar ligero.

Removemos y le agregamos la tarrina de mascarpone, aquí nos va a tocar trabajar un poco más, porque el queso parece no mezclarse por completo, con un poco de paciencia y haciendo un poco de brazo lo conseguiremos.

Solo queda añadir la nata, que tendremos que montar, para ello la habremos metido en la nevera durante un buen rato, le ponemos el azúcar glass y batimos hasta que esté montada. Después nos toca mezclarla con lo anterior.

Para la decoración:
Cuando hago dibujos en dos dimensiones lo que me resulta más fácil es hacer una copia del dibujo en un papel, lo pego a la mesa de mi cocina, y le pongo por encima una lámina de film transparente también pegado. después solo me queda recortar el fondant usando como patrón el dibujo.
Es relativamente fácil, salvo en este caso debido a lo intrincado del dibujo.

El fondo es una capa de fondant lisa que tendremos que extender para que nos cubra en este caso la parte superior de la tarta, no lo puse por los lados porque me parecía demasiado fondant, y no quería que quedase muy dulce.

Ahora el montaje de la tarta:
Cortamos el bizcocho en dos en horizontal, ponemos la primera capa de bizcocho y la remojamos con el ron que nos había sobrado. Colocamos encima el frosting de chocolate y queso, y sobre él la otra capa de bizcocho.

Yo solo puse dos pisos de bizcocho, pero podéis poner los que queráis. El ultimo piso no lo emborraché para que fuese más fácil de manejar, pero también admite ron...

Encima de todo ello ponemos el fondo del dibujo de fondant (la capa granate), y sobre él emblema de la Casa Lannister.

Muchas felicidades Jorge.


Rollo de carne de Elena

Después de llevar unos días un poco parada con las entradas, hoy os voy a poner una de las especialidades de mi suegra, está buenísimo, no dudéis en probarlo.

INGREDIENTES:
2 Pechugas de pollo abiertas en libro
1 huevo
300 gr  de carne picada mezcla de cerdo y ternera
5 Lonchas de Bacon
Miga de pan
Un poco de leche
2 cebollas
1 zanahoria
3/4 de pimiento rojo grande
Un chorro de coñac
1 Guindilla
2 dientes de ajo
Aceite de oliva
Sal
Perejil fresco
Pimienta blanca
Malla para hacer rollo de carne
Maizena (Opcional, solo en caso necesario)

PREPARACIÓN:
Lo primero que vamos a preparar es el relleno del rollo, para ello tenemos que mezclar la carne como si fuésemos a preparar unas albóndigas.
 
La ponemos en un bol, con los dos dientes de ajo picados, la pimienta, el perejil fresco picado fino, sal, y un trozo de miga de pan remojado en leche. Para esta cantidad con un trozo de baguette de unos 6 cm bastará, aunque os vale cualquier tipo de pan. Recordad escurrir bien el pan para evitar meter más liquido del necesario en el relleno.
 
Mezclamos todo bien, y cuando esté homogeneo le ponemos un huevo batido, esto es para que después de cocinado no se deshaga.
 
Las pechugas de pollo (previamente le habremos pedido al carnicero que nos las abra finitas, también podemos hacerlo nosotros mismos con un cuchillo bien afilado y un poco de paciencia) las cubrimos con las lonchas de bacón, ponemos encima el relleno de carne picada y las metemos en una malla de carnicero para hacer rollo, o si sois hábiles podéis bridarlas. La malla es relativamente fácil de encontrar, vuestro carnicero normalmente puede daros un trozo, y si no tiene, en algunas tiendas la venden, suelen colocarla en la sección de los papeles de aluminio o film.
 
Salteamos este rollo en unas cucharadas de aceite de oliva, mi recomendación, no manchéis una sartén hacedlo directamente en la olla dónde lo vayáis a guisar, menos que fregar, y la carne dejará saborcillo en el aceite. Solo necesitamos sofreírlo hasta que esté dorado.
 
En este momento sacamos el rollo y metemos las verduras picadas finas junto con la guindilla.
 
Cerramos la olla rápida y dejamos hacerse durante unos 10 minutos a máxima potencia de la olla. Pasado este tiempo abrimos la olla, dejamos cocer un poco destapado hasta que se evapore la mayor parte del líquido que seguro que se habrá formado y llega el momento de poner el coñac y el rollo de pollo. Cerramos de nuevo la olla y dejamos guisar todo junto otros diez minutos al máximo de pontencia.
 
Para la presentación final, solo nos queda sacar el rollo y esperar a que se enfríe para quitarle la malla y cortarlo en rebanadas. Ni se os ocurra hacerlo en caliente porque se deshace, yo os recomiendo incluso que lo cocinéis el dia anterior por la noche y lo cortéis a la mañana siguiente.
 
Las verduras las pasaremos por el pasa purés para que la salsa quede fina. Esto se hace mejor en caliente, al contrario que el paso anterior. Si llegados a este punto vemos que la salsa está muy ligera podemos engordarla con un poco de harina de maíz refinada desleída en agua fría. Incorporaremos esta disolución a cucharadas mientras la salsa hieve, engorda inmediatamente, por eso os digo que echéis la mezcla a cucharadas para no pasaros.
 
Un ultimo consejo, cuando metáis la guindilla hacedlo atravesándola con un palillo, esto os permitirá sacarla con facilidad antes de pasar la salsa por el pasa purés, si no queréis que pique de manera infernal.
 
En la foto tenemos el rollo acompañado de unas patatas gajo, os he destapado una de las rodajas para que podáis ver el relleno. Buen provecho.

Rollo de carne de Elena

Empanadas Gallegas

Hoy os voy a hablar de cómo quedar bien con una empanada gallega de calidad sin pasarse horas en la cocina.
 
Esto es un poco trampa, pero he de deciros que después de vivir en Galicia dos años y haber probado muchas empanadas gallegas allí, estas son las mejores que he probado.
 
Y os voy a contar porqué, normalmente las empanadas gallegas de masa de trigo (que las de maíz son otra cosa) a mí me parecen un poco difíciles de comer porque el pan es muy duro y el relleno lleva demasiada cebolla, picada demasiado grande, con lo que suele quedar muy "al dente", poco material proteínico, ya me entendéis, poca chicha, y siempre con colorante alimentario hasta dejarlo todo color yema de huevo.
 
El conjunto hace que el relleno actúe de capa deslizante para las cortezas, con lo que se acaba rompiendo todo y es un poco guarrete de comer.
 
A cambio hay que reconocer el mérito de los mil rellenos que los gallegos se han inventado, como la de pulpo o la de bacalao con pasas.
 
Pues los amigos de Milán Dopico me hicieron llegar una maravillosa empanada de bacalao con pasas y manzana.
Nunca había comido una que llevase manzana, que era golden, porque analicé el relleno mientras mis tripas rugían. La manzana incrementa el toque dulce de las pasas, neutraliza un poco el salado del bacalao y le da una jugosidad increíble al conjunto. 
 
Con respecto a la masa, tiene apariencia de empanada gallega, pero es mucho más suave, no es una corteza rígida, se desprende bien al dar un bocado.

Supongo que todo esto se ve favorecido porque las empanadas se fabrican a primera hora de la mañana, se dejan enfriar, se empaquetan y se envían a las dos de la tarde, con lo que al día siguiente están en cualquier punto de España en perfectas condiciones y con un aspecto inmejorable.
 
El paquete es como el de una pizza pero reforzado y emblistado con lo que garantiza la higiene durante el transporte.
 
 

Todas las empanadas vienen con la fecha de fabricación y un consumo preferente de cuatro días desde la fabricación.
 
Además si queréis tener un detalle con alguien le mandan dentro del paquete una tarjeta con el texto que les indiquéis. Así nos llegó una empanada de parte de mi cuñado hace unos días, esta vez de morcilla con manzana. De nuevo con gran cantidad de relleno y superjugosa, en su punto.

 














No os perdáis la pagina web de esta empresa con todas las variedades tan ricas que tienen, desde aquí les digo que si les sobra alguna me la manden me ofrezco para probarlas todas jijiji, ¡qué morro tengo!
 
Yo he probado solo dos variedades y no sabría deciros cual me gustó más...
 
Tienen todo tipo de variedades, desde las dos que os he comentado pasando por las clásicas de toda la vida de carne o de bonito, así como la siempre deliciosa de pollo. Pasando por otros sabores típicos de Galicia como la de xoubas (Sardinas), zorza (Es carne de cerdo adobada como para hacer pinchos morunos) o mejillones.
 
Sin olvidarse de los que quieren cuidar su línea, o son vegetarianos, para ellos tienen la de verduras.
Las más innovadoras  almejas con jamón o gulas con gambas o incluso la variedad dulce para comer de postre, empanada dulce de manzana con canela. Ñam, ñam...

 

Cuscus marroquí

INGREDIENTES:
200 gr de cuscús
200 ml de agua caliente
Frutos secos variados Santo Reino(Pistachos, nueces, nueces de macadamia, almendras, avellanas)
Pasas sultanas Dr Oerker
1 Cebolla roja pequeña
1/2 Pimiento verde frito
1/2 lata pequeña de guisantes
2 cucharaditas de alcaparras
2 dientes de ajo picados finitos
Sal
Pimienta una pizca
Ralladura de una naranja
Aceite de Azafrán Carmencita
4 Clavos
Unos granos de Anís
Unos granos de Comino
Nuez moscada una pizca
1/2 cucharadita de canela
Perejil picado
Menta picada


PREPARACIÓN:
En una sartén con una cucharada de aceite de oliva saltearemos la cebolla, con el ajo y el pimiento, y cuando se esté quedando blandito le ponemos los guisantes y las alcaparras.
Entre tanto en un bol ponemos el cuscus y empezamos a incorporar el resto de los ingredientes. Me quedé sin menta, un error por mi parte, entonces le puse el contenido de una bolsita de infusión.
Un acompañante perfecto para mi pollo asado, cocinado en menos de diez minutos.
 
 


 
Logotipo Carmencita
 
 
 

Rapa vaqueira

Esta entrada se la voy a dedicar a todos aquellos que son y han sido vaqueiros de alzada. Sobre todo a aquellos que lo han sido.
 
Los vaqueiros de alzada son un grupo cultural asturiano cuya principal tarea era la ganadería. Practicaban la trashumancia, llevando los rebaños a la brañas altas durante el verano y bajando a las villas más bajas durante los fríos meses de invierno.
 
Los vaqueiros de alzada se emparentaban entre ellos con lo que han conservado hasta la actualidad un folclore y una cultura propios.
 
Hoy en día se valora y se festeja esta cultura ancestral que ha llegado hasta nuestros días, pero antiguamente los vaqueiros eran discriminados tanto por la iglesia como por los xaldos, que era como denominaban a la gente no vaqueira, cosa que generaba un desarraigo en este grupo social ampliamente distribuido en los concejos occidentales de Asturias.
 
Esto se hace palpable en cuestiones tales como la linea de marginación que aparece en la Iglesia de San Martín de Luiña (Concejo de Cudillero) del siglo XVII donde a los vaqueiros no se les permitía el acceso a la parte delantera de la iglesia más próxima al altar mediante una linea en la que puede aún leerse: "no pasen de aquí a oír misa los vaqueiros"
 
Los vaqueiros son conocidos a nivel nacional, porque a modo de romería se celebra cada año una boda según su rito en la Braña de Aristébano.
 
Heredada de esta cultura os traigo la receta de hoy, os voy a poner la versión rica pero también está la versión pobre que mi abuela paterna denomina pan de griñispos (los griñispos son el tocino de los jamones que se tuesta en la sartén generando una corteza crujiente y un aceite, ambas cosas pasan luego a formar parte del pan).
 
INGREDIENTES:
100 gr de tocino de jamón
1 Cebolla
1Chorizo
1 chorizo criollo
100gr de jamón magro en taquitos
100gr de panceta
250 ml de agua caliente
Un pellizco de sal
Harina, la necesaria para formar una masa, siempre teniendo en cuenta que 3/4 partes han de ser de maíz y 1/4 de trigo
Unas hojas de berza o col
 
PREPARACIÓN:
En una sartén sin aceite damos una vuelta a todas las carnes menos el tocino, ponedla a fuego bajo y no os preocupe que el chorizo y la panceta soltarán su grasa. Con unos cinco minutos bastará.
Sacamos de la sartén las carnes y las ponemos en un bol.
 
En esa misma sartén incorporamos el tocino de jamón cortado en trozos y dejamos que se vaya fundiendo, puede haber partes que no se fundan y nos queden como cortezas (los griñispos), en ese caso los incorporamos también al bol.
 
En esta grasa sofreiremos la cebolla picada todo lo menuda que podamos, hasta que se quede bien blandita, esto os levará un cuarto de hora más o menos a fuego muy suave.
 
Cuando la tengamos pochadita la incorporamos al bol junto con toda la grasa, ponemos en el bol un poco de sal (Poca porque el resto de los ingredientes ya le dan sal), el agua caliente y vamos incorporando la harina hasta formar una masa  que se pueda amasar pero se pegue ligeramente a las manos.
 
En ese momento ponemos a precalentar el horno, para que se haga rápido yo lo suelo poner a tope al principio y voy mirando cada poco la temperatura hasta llegar a la deseada.
 
Mientras esto ocurre ponemos un papel de horno sobre la bandeja, y sobre el unas hojas de berza o col, no os preocupe si la col no os gusta, no le dará sabor, es solo para ayudar al pan a mantener su humedad y no quemarse.
Encima ponemos la masa, a la que le habremos dado forma de torta de unos 4cm de espesor, y cubriendo toda la masa más hojas de col.
 
Metemos ahorno medio (180ºC) durante más o menos unas tres horas. Estará cuando se le forme una bonita corteza dorada
 
Dejamos templar, quitamos los restos de hojas de col secas de la superficie y hacemos rebanadas.
 
Es un plato muy contundente y con mucha grasa, lo sé pero hay que recordar que esta gente llevaba una vida muy dura en la montaña, donde pasaban frío y trabajaban mucho con lo que necesitaban muchas calorías.
 
Para nuestro ritmo de vida queda claro que esto ha de ser de consumo muy ocasional. Pero el día que toque seréis la envidia de los vecinos, porque el olor es increíble.
Lo que podéis ver por debajo es la col que ha quedado dorada por el calor del horno

 

Sidrería Casa Valle en Oviedo

La entrada de hoy corresponde a la Sidrería El Valle en la calle Manuel Pedregal de Oviedo.
 
Yo no soy de las asturianas especialmente forofas de la sidra que no saben beber otra cosa, aunque de vez en cuando me encanta, sobre todo por el verano en un campo o merendero al sol.
 
En determinadas zonas de Oviedo nos hemos pasado de un extremo al otro, mientras que en la calle Gascona cuesta encontrar algo que no sea sidra, en la calle Manuel Pedregal solo nos encontramos con vinaterías. No en vano en Oviedo Gascona es el boulevard de la sidra y la calle Manuel Pedregal se conoce como la calle de los vinos.
 
Pues entre tanta espina, una rosa. En la calle Manuel Pedregal encontraréis esta maravillosa sidrería, de las llamadas de toda la vida, aunque lleva aquí desde 1994 que parece antes de ayer porque he vivido ese año, pero cuando te paras a pensarlo ya han pasado 19 años, lo cual me hace plantearme lo vieja que empiezo a ser.
 
Ahora os empiezo a contar de los platos que degustamos.
 
Voy a empezar por el pan, que ultimamente siempre se queda para lo último, estaba demasiado bueno para mi, crujiente por fuera y tierno y jugoso por dentro.
 
Una vez alguien me preguntó porque hablaba siempre del pan, pues porque es algo que te ponen en la mayoría de los sitios sin preguntar, y que después te cobran bastante caro. Que para ellos dejarlo en la mesa supone una ganancia con esfuerzo mínimo, pues al menos que sea bueno como en este caso. Porque donde te cobran un euro por un bollo minúsculo y que encima esta como el corcho yo no vuelvo.
 
Comenzamos la cena por una ensalada, porque lo que os pongo corresponde a una cena, nos pusimos las botas.
Ensalada de jamón y foie con piñones, me encantó, el jamón por supuesto es de pato, y os preguntaréis de dónde se saca el jamón de pato, pues corresponde a las pechugas, que reciben un tratamiento de salado como el del jamón y el aspecto como podéis ver es muy parecido. Si aún no lo habéis probado no os lo podéis perder, sabe muy parecido al jamón de cerdo pero es quizá más profundo, tiene un sabor entre el jamón y la cecina, que a mi me encanta.
 

Por supuesto el jamón de pato casa a la perfección con el foie de pato y con los piñones y el dulce de las pasas.
 
Seguimos con las croquetas, que eran de jamón. Para los que sois croqueteros he de deciros que son de las mejores croquetas que me he comido en Oviedo ultimamente.
 
Tenían una bechamel muy jugosa, con bastante jamón de relleno y con un sabor a cocido, con lo que supongo que en algún momento de la elaboración emplearon caldo de hueso de jamón.

Calamares a la romana, crujientes por fuera, tiernos por dentro. Llegaron a la mesa calentitos, la verdad es que hacía mucho que no comía calamares a la romana.
 
Los calamares son de estas comidas simples de preparación, que en casa no me gusta demasiado hacer. Punto numero uno, porque saltan mucho en la sartén y siempre me acabo quemando, además de que ponen la cocina perdida.
 
Y además necesitan mucho aceite para freirlos, con lo que te manchan mucho aceite que después no utilizo, con lo que prefiero darles caña en los restaurantes.
 
Como plato estrella llegaron los tortos de maíz, los había de dos variedades, los de solomillo de cerdo con cebolla caramelizada y reducción de vinagre de Módena. Y los de morcilla matachana. No sé cual de los dos me gustó más. La verdad es que fue una cena realmente contundente, contando con que después tuvimos tarta casera de chocolate, de esta no os pongo foto, porque no es del restaurante.
Espero que os haya gustado y que visitéis esta sidrería. Es muy recomendable.



 

Coulant de turrón


 Hace unas semanas los amigos de Silikomart me mandaron un precioso lote con algunos de sus productos, entre ellos venía este bonito set de moldes de la colección Babyline happy love.


Después de mucho buscar algo que estuviese a la altura para estrenarlos la respuesta llegó ayer en el cumpleaños de mi marido.
 
Mi marido es un adicto al turrón, y aún me quedaba una pastilla de navidad, así que me puse a ello.
 
Además aproveché la gran resistencia de estos moldes tanto al frío como al calor, ya que en esta receta precisamos congelar la masa para después meterla al horno.
 

INGREDIENTES: (Para obtener 4 coulants, que pueden ser para cuatro personas o para una, según sea el comensal)
40 gr de harina tostada
100 gr de turrón del blando
2 huevos grandes
50 gr de azúcar
Helado de yogurt para acompañar (Opcional)
Nueces garapiñadas (Opcional)
Naranja confitada(Opcional)
Caramelo líquido tipo tofe (Opcional)

PREPARACIÓN:
Tostamos ligeramente la harina en una sartén vigilad que sea solo ligeramente tostada, porque si no se apodera de todo el sabor y el coulant no sabrá a turrón. Para ello la ponemos en la satén despacito dando vueltas con una cuchara de madera. Sacamos de la sartén y dejamos enfriar.
 
Mezclamos todos los ingredientes con una batidora. Llenamos los moldes dejando un pequeño espacio hasta el borde porque crecen en el horno.
 
La mejor manera para que queden con el corazón líquido es congelarlos, esto nos permitirá controlar la temperatura del horno y asegurar el resultado. La temperatura que os pongo a continuación es para un horno normal eléctrico y partiendo de la masa de coulant congelada. Lo hornearemos a 180ºC durante 15 minutos exactos.

Se suelen servir acompañados de helado de vainilla o de nata, pero como estamos a régimen, ya veis que régimen tan bueno hago, hacemos todo lo posible para minimizar el exceso de hoy, para ello he puesto un yogurt griego azucarado en el congelador.
 
Si os gustan los coulants de chocolate, no os podéis perder estos.

Os he puesto una foto de uno entero y de otro destrozado para que veáis el corazón blandito relleno de turrón líquido.