Pote Asturiano
Un manojo de berzas, unas pocas acelgas
Un bote pequeño de alubias cocidas
Dos patatas grandes
Media Cebolla
Aceite de Oliva
Pimentón dulce o picante
Vino blanco
Chorizo
Morcilla
Morcilla
Jamón
Panceta,
Oreja, morro de cerdo, careta de cerdo, rabo, lacón.
PREPARACIÓN:
Ponemos en una olla, las patatas, las alubias blancas (lo de utilizar las de bote es la versión vaga. Se pueden comprar, poner a remojo y hacer al modo tradicional), y todo el "compango" (en Asturias toda la carne, chorizo, morcilla, jamón, lacón, panceta, oreja, morro de cerdo, careta de cerdo, rabo, oreja... como veréis admite de todo solo hay que escoger en función de la disponibilidad y de las calorías...)
Entre tanto, en una olla aparte poner a hervir las berzas y las acelgas, que habremos picado previamente lo más finas posible. Lo de mezclar los dos tipos de verduras, es porque las berzas son más ásperas y las acelgas cuando se cuecen son mucho más melosas. Eso hace que el pote quede con un aspecto mucho más homogéneo, que se ligue un poco más, con lo que para mí queda más agradable al paladar.
Cuando estén bien cocidas, lo cual os llevará unos 20 minutos en la olla rápida, algo más de media hora si lo hacéis en una olla tradicional, las mezclamos bien escurridas en la olla anterior, dejándolas hervir junto con el resto por espacio de dos horas mínimo.
Cuando estén bien cocidas, lo cual os llevará unos 20 minutos en la olla rápida, algo más de media hora si lo hacéis en una olla tradicional, las mezclamos bien escurridas en la olla anterior, dejándolas hervir junto con el resto por espacio de dos horas mínimo.
Pasado este tiempo, prepararemos en una sartén un sofrito con abundante aceite de oliva, unas 4 o 5 cucharadas, freiremos en él la media cebolla picada fina.
Cuando este frita, lo quitamos del fuego y le añadimos una cucharada de pimentón (de las de postre) picante o dulce, eso al gusto. Y casi sin esperar, le ponemos un chorro de vino blanco, porque si no el pimentón se quema y le da un sabor horrible.
Cuando este frita, lo quitamos del fuego y le añadimos una cucharada de pimentón (de las de postre) picante o dulce, eso al gusto. Y casi sin esperar, le ponemos un chorro de vino blanco, porque si no el pimentón se quema y le da un sabor horrible.



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