Galletas Oreo Caseras
Siempre me han encantado estas galletas, aunque tienen muchísimo azúcar y las compradas están llenas de ingredientes transgénicos y aceites no demasiado saludables. Así que me propuse encontrar la receta perfecta para sustituirlas por unas hechas en casa, que sin ser light, al menos nos sirven para saber qué estamos comiendo.
No sé si os pasa, pero a mi me ocurre que sabiendo lo que me estoy comiendo y cuanta cantidad de grasa y azúcar lleva, me ayuda a ser un poco más responsable y comer en cantidad moderada. Cuando las cosas salen de una bolsa o un paquete el número que marca de calorías se queda en una indicación que te tienes que molestar en leer y eso a mi me genera una inconsciencia muy peligrosa para mis michelines y mi salud.
Para la masa de las galletas:
220 gr de mantequilla sin sal
150 gr de azúcar
Aroma de vainilla al gusto
200 gr de chocolate negro
1 huevo
90 gr de cacao en polvo sin azúcar
Una pizca de sal
1/2 cucharadita de bicarbonato
Para el relleno de las galletas:
110 gr de mantequilla pomada
230 gr de azúcar glass
Aroma de vainilla
En caso necesario, un chorrito de leche
PREPARACIÓN:
La preparación de estas galletas es sencilla, podría decirse que son galletas casi para principiantes, aun así el resultado no puede ser más bonito y yo me atrevería a decir que cercano a la realidad.
Lo primero que tenemos que hacer es fundir la mantequilla con el chocolate negro, se puede hacer al baño maría aunque yo reconozco que soy muy vaga y siempre lo hago en el microondas por aquello de manchar lo menos posible. Eso sí, tenéis que tener la precaución de ponerlo siempre en modo descongelar y darle intervalos de tiempo muy cortos para que no se os queme el chocolate.
Si se os quemase el chocolate, hay que desecharlo, no continuéis porque se nota mucho el sabor a quemado, es preferible empezar de nuevo con más cuidado que seguir y estropear más ingredientes.
Una vez fuera del microondas mezclamos bien hasta que el chocolate se funda del todo y será el momento de incorporar el azúcar y el aroma de vainilla. El aroma lo podéis poner al gusto, yo le suelo añadir una cuchadita. Si preferís, podéis sustituirlo por las semillas de la vainilla natural, que siempre es mucho mejor, pero volvemos a lo cómodo, siempre es más fácil guardar el frasquito de perfume que las vainas de la vainilla sin que se nos resequen.
Removemos de nuevo para que todo se mezcle bien. En un bol aparte abrimos un huevo y lo batimos ligeramente. Lo de abrirlo aparte es para evitar que nos caiga en la preparación un huevo en mal estado, y porque al batirlo ligeramente antes de incorporarlo a la mezcla facilitamos la labor de mezclado. Mirad aquí si merece la pena manchar un cacharro más. Además habremos de asegurarnos que la mezcla de mantequilla no esté muy caliente si no queréis tener revuelto de chocolate.
Ahora nos toca añadir los secos, yo los pesos todos juntos en un bol y después los tamizo para evitar que vayan grumos, que en el caso del cacao es bastante habitual. Para integrarlos yo empiezo revolviendo con una cuchara y cuando la masa se vuelve muy espesa sigo con las manos. Las varillas no son buenas en este paso.
Al final tenemos que obtener una masa con la consistencia del mazapán, puede ser un poco más dura o más blanda básicamente en función del tamaño del huevo.
Le daremos forma de salchicha gorda, de unos 4 o 5 cm de diámetro, la enfilmaremos y la metemos en la nevera para que coja un poco de cuerpo y después poder cortarla en rodajas. Esto nos llevará mínimo media hora, si es de un día para otro mejor.
Mientras enfría os dará tiempo a hacer el relleno, es muy fácil, se trata de mezclar todos los ingredientes menos la leche en un bol. La leche solo hay que añadirla si veis que la pasta queda muy espesa. Ponemos la crema en una manga y reservamos.
Una vez fría la masa de las galletas, las cortamos en rodajas de medio cm de espesor y las llevamos al horno a 180 ºC durante 15 minutos.
Las sacamos del horno y las dejamos enfriar primero sobre la bandeja, y cuando estés tibias sobre una rejilla. No las mováis en caliente porque se romperán.
Hay que esperar a que estén bien frías para rellenarlas, poned crema en el centro de la galleta de abajo sin llegar del todo al borde, colocad la galleta de arriba y presionad suavemente hasta que veáis la crema aparecer por los lados. Conviene dejar enfriar en nevera para que la crema de mantequilla vuelva a coger consistencia y al morder la galleta no se desparrame.
Quedan muy bien si en lugar de mantequilla en la crema ponéis queso de tipo Philadelphia, bien sustituyendo los 110 gr o en la proporción que más os guste. El día que las hice para la foto tenían este cambio con respecto a la receta original.





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