Llagar el Güelo Oviedo Asturias
Las fotos que os voy a enseñar se corresponden con un menú de espicha. Espicha que celebramos para la despedida de soltera de mi amiga Lucía, a la que le voy a dedicar la entrada.
Aparte de lo que podéis ver para comer teníamos vino, gaseosa, agua y sangría de sidra en barra libre, creo que podéis ver en alguna de las fotos que en nuestra mesa triunfó la sangría.
Con respecto a la comida me pareció toda bastante aceptable pero era una barbaridad, cuando llegamos a las ultimas tapas, ya volvían todos los platos practicamente llenos a la cocina... una pena. Éramos siete a cenar.
Las fotos están colgadas tal y como nos llegaron los platos a la mesa. He de decir que esta vez se me olvidó sacar foto al pan, pero lo podéis intuir en alguna de las fotos que hay colgadas, nada que destacar de él, era correcto.
Cuando llegamos a la mesa teníamos todo puesto y dos tablas de embutidos como la de la foto esperándonos.
Aún no habíamos decidido cómo sentarnos cuando apareció la tortilla, que no era de patatas, bueno al menos no enteramente de patatas. Yo la denominaría como una tortilla paisana, porque aparte de patatas también llevaba pimiento y alguna otra verdura, lo que sí he de deciros es que nunca había comido una tortilla con palitos de cangrejo, y esta los llevaba. Una mezcla rara, pero no le pusimos muchas pegas.
Chorizo a la sidra. Cuando llegamos a este punto y aparecieron las dos cazuelitas con chorizo a la sidra yo ya no sabía qué pensar de lo que se hacía en aquella cocina, éramos un montón de despedidas, cumpleaños, celebraciones de fin de curso... y la comida no paraba de salir de aquella cocina a una velocidad que os juro que me dejó flipada.
Los dos siguientes platos vinieron a la vez, una fuente bastante profunda llena de patatas tres salsas, que por cierto estaban ideales para calcinarse la boca, la camarera debería habérnoslo advertido, menos mal que somos asturianas de pro y sabemos que las patatas tres salsas son traicioneras :-D.
Y con ellas dos fuentes como la que veis en la foto con toda suerte de cosas fritas, un poco tirado todo así a la buena de Dios, no se mataron en colocarlo nada, pero he de decir que todo estaba en su punto.
Tanto los chipirones como los calamares estaban muy tiernos, los fritos de merluza estaban jugosos y las croquetas eran de jamón y estaban bastante buenas.
Lo peor de la tabla de fritos sin duda las gambas a la gabardina que eran de estas de tienda de congelados cutre.
A continuación los mejillones, que también vinieron juntos. Un plato con mejillones a la vinagreta, que estaban bien sin más. He de confesar que soy muy pejiguera yo para los mejillones a la vinagreta, y todo esto viene de lo mal acostumbrada que estoy. Mi madre hace una vinagreta excelente con todas las verduras picadas menudísimas donde todo se entremezcla a la perfección, entonces en todos los bares y en la mayor parte de las casas particulares donde me ponen mejillones a la vinagreta encuentro que todos los trozos están gordisimos. Como veis en la foto lo único picado fino era el huevo cocido.
Mejillones en salsa, que parecía una mezcla entre una salsa marinera y una salsa picante, he de confesar que estos si me gustaron mucho y como además no triunfaron mucho en la mesa porque decían que estaban demasiado picantes me comí un montón. Ultimamente como le doy tanto al picante creo que mi boca ya está curada de espantos y cada vez lo tolero mejor.
A mi me habría sobrado toda la comida a partir de este punto, el chorizo criollo estaba muy bueno aunque casi nadie lo probó.
De nuevo las dos siguientes tapas llegaron a la vez y calientes como los infiernos, no puedo deciros como estaba el pollo porque ni siquiera lo probé.
Si probé en cambio la costilla y me pareció un poco dura, en general no sé porqué la costilla al ajillo suele estar un poco dura en todos los lados que la como, supongo que será el tipo de preparación que no le viene demasiado buena esta carne que es un poco recia, supongo que le van mejor las cocciones un poco más prolongadas.
Esto si lo tuve que probar porque me encanta el lacón cocido con patatas, estaba muy bueno.
Pasamos a los postres, una tabla de quesos que otra vez parecían que se habían caído en el plato. Supongo que se puede ir un poco más despacio y tener un poco en cuenta la presentación.
Dos platos de lo que en Asturias se llama a veces pijama que es un combinado de postres con un flan varios trozos de frixuelo tarta de queso fresca , tarta de queso tipo quesada, tarta de almendra y un trozo de algo parecido a una selva negra.
No sé cómo se comerá en este restaurante de plato, pero desde luego de tapas está genial.













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