Restaurante del club de golf de las Caldas Asturias
Lo primero a destacar, son las maravillosas vistas que tiene el restaurante directamente al club de golf de las Caldas. Aunque no pudimos disfrutarlas como dios manda porque llovía sin parar.
El restaurante, en cuanto a su decoración no llama demasiado la atención, es más bien muy simple.
Una cosa que me chocó mucho es que no tenían carta, la comida fue un sábado, y directamente te sacaban el menú del fin de semana, sin posibilidad de escoger a la carta.
Otro mal punto, es que cuando intenté consultar, tanto carta como menús de fin de semana en su página Web, no hubo manera puesto que estaba sin actualizar desde hacía más de 6 meses.
Dicho esto paso a describiros la comida, los primeros fueron estos, una fabada asturiana, a la que habría que poner unas cuantas pegas, la primera que tenía demasiada grasa por arriba, eso no anuncia nada bueno. La segunda era que el chorizo estaba bastante malo, no así la morcilla, y para mí la tercera y peor de todas ellas, era que estaba salada, demasiado para mi gusto.
Lo que tenéis en la foto, es solo una ración, desde luego hambre no íbamos a pasar.
Esto es una ensalada mejicana, según ellos, lleva un poco de todo desde un frixuelo relleno con carne picada especiada, recordando a un burrito, hasta una especie de nachos hechos con la masa de las empanadillas. Original, aunque considero que no demasiado bien pensada, era difícil de comer, y fuera de su supuesta originalidad tampoco es que los ingredientes que la componían fuesen cosa de lujo.
El otro primero por el que nos decantamos fueron huevos rotos con langostinos, como veréis no hay ningún langostino en ningún sitio, son gambas y bastante duras por cierto, es la única queja que le pongo al plato, que por otra parte era súper abundante, tres huevos para una sola persona, teniendo en cuenta que esto solo es el primero, me parece excesivo.
Pasamos pues a los segundos, no hay mucha variedad porque solo pedimos dos distintos, entrecotte al Cabrales, que tenía mucha grasa, demasiada, que venía astutamente cubierta por la salsa Cabrales, que a mi me gusta más servida aparte, pero claro, en ese caso no cumplía con el objetivo camuflaje. Las patatas estaban muy buenas. Quien pide un entrecotte lo tiene claro, ha de llevar grasa y así está más jugoso, pero en este caso era mucha la grasa.
El otro segundo era solomillo al oporto con un parmentier de patata y con crujiente de puerro. Para mi sin duda el mejor de los platos, no encuentro una pega en él.
El parmentier de patatas estaba riquísimo y la reducción de oporto dulce y estupenda.
El solomillo estaba justo como se pidió, que esto es algo que no suele pasar en los restaurantes, lo pides muy hecho y te lo traen al punto o lo pides al punto y está pasado no sé para que preguntan si luego no hacen caso.
Y tiramisú, que por supuesto fue mi postre que estaba bueno sin más, no destacaba.
Me he hecho de rogar esta vez, y pensabais que os libraríais pero no, aquí tenéis el pan, que estaba muy rico, no dejé ni una miga.
Los cafés también estaban muy buenos, que no en todos los sitios saben poner un buen café.
La verdad es que como comida en un sitio asequible no estuvo mal, pero viendo las expectativas que despertaba el lugar no llegó a estar a la altura.











Comentarios
Y me alegro que el sitio te haya ido bien.
A mi paladar no le pasa nada, y no suelo tener problemas en los sitios en los como, lo dejaremos en que ese día no fue un buen día, el tiempo tampoco acompañaba y fuimos en una temporada muy muerta, quizá por eso no había mucho dónde elegir, y eso es totalmente objetivo.
El aspecto de la fabada corrobora que tenía mucha grasa, la foto de los huevos deja bien claro que de langostinos nada, gambas y pequeñas.
Tampoco he puesto tan mal al restaurante, y si que debe de comerse bien porque me lo habían recomendado mucho, a mi no me fue tan bien, es lo que hay.
Un saludo y espero que el resto de las entradas del blog te gusten un poco más.
Soy asturiana y soy perfectamente consciente de que la fabada sin grasa no es fabada. Pero objetivamente esta tenía demasiada.
Yo recuerdo de toda la vida a mi abuela sacar el excedente de grasa de la superficie de la fabada. Excedente que por supuesto no se tiraba porque a veces a lo largo de la cocción la propia fabada pedía un poco más de grasa.
En este caso sigo ratificandome en mi opinión era demasiada, y eso es una cuestión del embutido, porque nadie le añade grasa adrede a una fabada, lo único es que hay que estar un poco pendiente, y sacar parte cuando es mucha.
Te agradezco el comentario y si has parado por el restaurante y tienes otra opinión o te gustaría comentar algo de algún plato que no hayamos probado te animo a que lo hagas.
Un saludo
En mi casa eso que salía al hervir eran espumas que se forman por alguna impureza de las fabas y algún resto de sangre de las carnes que coagula y hay que sacar. Pero aparte, sobre todo cuando el embutido no es casero, también es habitual tener que sacar grasa, y sigo diciendo que esta fabada tenía mucha.
Estoy por darte la razón a lo de la grasa, en unos años alguien nos dirá que bendita la grasa de la fabada para regular el colesterol, y no todas las grasas trans que nos metemos en otras cosas. Igual que pasó con el jamón serrano y el aceite de oliva.
Con respecto a lo ultimo que comentas no lo entiendo, no sé si te refieres a algo de la entrada porque nunca he criticado la cantidad que era supergenerosa, teniendo en cuenta que cada plato de las fotos se corresponde a una sola ración.
Me estáis dando mucha cera con el asunto y voy a tener que acercarme otro día a pedir exclusivamente fabada, a ver si esta vez la encuentro mejor.
Pero sinceramente después de lo leído me habéis picado con el arroz caldoso y el rabo de toro yum!