Pasta en italia
Bueno no os voy a engañar, en Italia no solo la pasta está deliciosa, también tienen muchos antipasto, buenísimos.
En este caso podéis ver un bacalao cremoso, que no deja de ser lo que aquí en España conocemos como brandada de bacalao, pero es un vicio. Estaba muy bueno y lo vendían ya confeccionado en el súper, listo para untar.
En la siguiente foto el gorgonzola, que es el queso azul italiano mas conocido, este queso es mucho más cremoso que los quesos azules a los que estoy acostumbrada, y tiene un sabor menos fuerte, por supuesto es mucho más suave que el queso de Cabrales, el Gamonedo o el de la peral que tanto se estila por esta tierrina mía.
Vino y queso sabe a beso, pues no podía faltar el vino tinto del veneto, que es excelente, no hay que olvidar que en la parte norte de Italia nos podemos encontrar con una zona agrícola muy importante a lo largo de todo el veneto, desde Milán a Venecia, el vino es estupendo, y la gracia del abridor con forma de Manneken Pis, se merecía una foto.
Pasamos a la pasta, la variedad de pasta que podéis ver en la foto se llama Gnocchi y está con una salsa pesto (comprada)y acompañada de parmesano rallado, omnipresente en todos los platos de pasta de Italia.
Curiosamente en la siguiente foto tenéis los Gnocchi, pero estos son los de verdad, es una mezcla entre pasta y puré de patata, que están deliciosos, los compramos frescos en el supermercado, y están acompañados de una salsa de nueces que vendían para calentar y listo.
Durante nuestra estancia, también tomamos pasta a la boloñesa, y como descubrimos David tenía razón, hasta el “orlandini” de bote que te puedas comprar allí sabe mejor que cualquier salsa de tomate normal de las nuestras, los italianos se lo curran hasta para la salsa de tomate barata.
Lo que veis de postre son los antojos de mi novio, se enamoró de esos dos dulces desde que entramos en Venecia y los vio por primera vez, es lo que tiene tener un adicto a los pistachos en casa.

Es un mandorlini de pistachos y almendras, y lo otro llegamos a la conclusión de que era un chocolate blanco mezclado con pasta de pistachos, y gané la apuesta porque yo calculaba que era macizo, y apostaron conmigo a que no.
Esta entrada se la voy a dedicar a David








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