Restaurante Monte Naranco
Restaurante Monte Naranco o la total decepción, llevaba tiempo queriendo volver al Restaurante Monte Naranco, porque es un sitio dónde ya he cenado varias veces, barato y siempre con una comida excelente.
Ni que decir tiene que entre los amigos lo denominábamos “cachopo home”, porque se podría denominar la casa de los cachopos, y porque había que ser muy home (en asturiano hombre), para acabarse un cachopo de aquellos.
Pero a día de hoy le quitaría su particular estrella michelín de restaurante de tapas a tener en cuenta en la ciudad de Oviedo.
Para empezar, llegamos al restaurante a la hora a la que nos había convocado, que fue a las 11 de la noche. Es muy tarde para cenar ya lo sé, pero en este restaurante tienen la mala costumbre de hacer dos turnos de cena, lo cual no augura nada bueno.
Llegamos a las once menos cuarto y nos tuvieron esperando sin indicarnos cual iba a ser nuestra mesa para que pudiésemos ir sentándonos y esperar por los demás. Además aquella noche en Oviedo llovía y hacía frío.
El problema había sido que habían querido aprovechar una de nuestras mesas para dar una cena de tres y tuvimos que esperar a que aquella gente acabase para poder ampliar nuestra mesa, con lo cual a ellos también les apuraron para acabar.
De todas maneras el problema de espacio no se solucionó mucho, porque nos apretaron tanto contra la ventana, que si querías salir al baño, tenías que levantar a todo aquel se interpusiese en tu camino, en mi caso media mesa. Todo esto para tener una mayor amplitud en la barra porque había partido del barça.
En las fotos podéis ver los primeros, unas ensaladas mixtas Monte Naranco que llevan de todo y unas tablas de entremeses fríos y calientes, a la comida no tengo un pero que ponerle, estaban ambas cosas muy buenas, aquí viene otro mal detalle por parte de la camarera, al dejarnos pedir ensaladas mixtas sin avisarnos previamente que todos los segundos venían con ensaladas, soy de la opinión de que al menos debería haberlo hecho notar.
Incrementando nuestro nivel de hartazgo, al fondo del salón teníamos una cena de despedida de soltero, que nos amenizaron la estancia con sus gritos, que pasaron a cánticos a medida que se incrementaba el nivel de alcohol, y después, por si teníamos poco se les unió el coro celestial de chicas que hacían una cena de navidad del otro lado del salón. El resultado es que en nuestra mesa era muy difícil seguir una conversación si no estabas dispuesta a gritar por encima del ruido ambiente.
En esas estábamos cuando llegaron los segundos, aquí os pongo unas fotos, aparentemente todo estaban buenos a excepción de un pequeño problema con un entrecot un poco más correoso de la cuenta.
En las fotos tenemos de izquierda a derecha y de arriba abajo: Escalopines a la pimienta, Escalopines al Cabrales, entrecot al foie, entrecot con salsa de Cabrales, setas a la plancha con gambas, y solomillo de cerdo con salsa de Cabrales porque no había Solomillo de Ternera, y destaco este hecho por algo que contaré a continuación.
Llegamos a los postres, y nos dicen que solo tienen tarta de la abuela, tarta de queso, flan y helados. Pero lo que no nos dicen hasta más tarde es que tienen cuatro raciones de tarta de la abuela y cuatro raciones de tarta de queso, y ninguna tarta más. La mitad no comimos postre, yo sinceramente porque no podía más.
Aquí creo que estábamos casi todos quemados, tanto que a mi se me olvidó hacer las fotos de las tartas, la de queso tenía muy buena pinta, y la de la abuela parecía bastante seca.
Nada más pasar con los postres comienzan a tomar nota de los cafés, y nada más terminar de servir el café comienzan a tomar nota de los chupitos, y a los cinco minutos de servirnos los chupitos apagan parcialmente las luces y nos traen la cuenta sin necesidad de pedírsela, todo porque eran las dos de la mañana y cierran a las dos y media.
Así que después de haber esperado media hora por ellos para poder cenar, media hora antes del cierre nos apuran para que nos vayamos.
La comida fue muy buena, como siempre, y el precio también, pero es un sitio al que no volveré teniendo otras alternativas. Porque soy de la opinión de que cuando uno va a un restaurante es para pasar un rato agradable aparte de que te den de comer, y en este caso la atención al cliente, y la previsión del restaurante fue nula. No tienen mucha variedad en la carta, con lo que al menos se espera que tengan todo lo que tienen en la carta. Que te quedes sin algo pase, pero que no tengas postres en las cenas reservadas de un sábado noche me parece imperdonable.
Desde aquí un muy deficiente para Monte Naranco, si queréis ir a comer allí procurad que no sea en un día de partido ni de fin de semana, a lo mejor así conseguís cenar en paz.

Comentarios
De todas maneras comparto totalmente tu opinión.
Un saludo. Jose